Carlos Alcaraz retomó la competencia este lunes con una victoria en la primera ronda del US Open y reconoció que afrontó su regreso con una sensación inusual: más nervios de lo habitual y dudas sobre la respuesta de su cuerpo. El tenista español llevaba más de cuatro meses fuera del circuito por una lesión en la muñeca y no sabía cómo iba a reaccionar después de volver a disputar un partido oficial.

“Fue un día difícil para mí, al mismo tiempo que hermoso. Empecé el día muy nervioso, pensando que iba a competir de nuevo. Tenía más nervios que normalmente”, explicó Alcaraz en la conferencia de prensa posterior a su debut. El jugador señaló que llegó al Abierto de Estados Unidos con el objetivo de “competir y disfrutar”, sin establecer de antemano hasta qué instancia podía avanzar en el torneo.

El español también remarcó que quería volver a sentir la energía del público y la exigencia de la competencia. Según contó, incluso había olvidado cómo era la rutina de un día de partido: “No recuerdo lo que hacía antes. Se me olvidó cómo era el día de partido”. Alcaraz sostuvo que un Grand Slam exige mucho desde el punto de vista físico y admitió que, después de perderse dos torneos de esa categoría, tenía interrogantes sobre su capacidad para sostener partidos de tres, cuatro o cinco sets y recuperar el ritmo competitivo.