La selección española ha finalizado la fase de grupos del Mundial 2026 como la principal protagonista en términos de posesión y precisión en el pase. Sin embargo, estos números no se traducen en una efectividad notable en el ataque, ya que España se encuentra en la sexta posición en remates y ocupa un modesto lugar diecinueve en goles anotados. Con solo cinco tantos en su cuenta, la selección dirigida por Luis de la Fuente se ve por detrás de potencias futbolísticas como Alemania, Francia y Países Bajos, que lideran en esta estadística con diez goles cada una.
Los cinco goles de España han sido marcados por Mikel Oyarzabal, quien se destaca con dos anotaciones, seguido por Álex Baena, Lamine Yamal y un autogol. Este bajo rendimiento ofensivo pone de manifiesto un problema que ha acompañado a la selección en este torneo; a pesar de generar una considerable cantidad de oportunidades, la falta de efectividad ha sido evidente. En comparación, las selecciones que lideran la tabla de goleadores han marcado el doble de goles que España, lo que resalta la necesidad de mejorar en esta área si se aspira a avanzar más allá de la fase de grupos.
En cuanto a la cantidad de remates, España ha realizado un total de 55, lo que la coloca en la sexta posición de este rubro. El líder en este aspecto es Bélgica, con 73 remates, aunque España supera a otras grandes selecciones como Alemania, Francia y Brasil, que han registrado cifras inferiores. Sin embargo, el hecho de que solo el 29% de sus disparos haya sido a puerta refleja una falta de concreción que podría resultar perjudicial en partidos más decisivos del torneo.
Entre los jugadores que más han aportado al ataque español, Oyarzabal se destaca con un total de 11 remates, seguido de cerca por Lamine Yamal y Ferran Torres, quienes también han intentado ser protagonistas en el ataque. A pesar de esta producción ofensiva, el porcentaje de acierto general de la selección es solo del 9%, lo que es alarmante dado el potencial que se esperaba de esta plantilla. En el análisis de los goles esperados, que indican una proyección de 6.58 tantos, la brecha entre lo esperado y lo real es considerable, lo que pone en tela de juicio la efectividad del equipo.
Defensivamente, España ha mostrado solidez, pero este aspecto ha quedado opacado por las debilidades en el ataque. En términos de posesión, la selección ha dominado el 62% del tiempo en el campo, un dato que supera al de Inglaterra, que se ubica en segundo lugar con un 60%. La precisión en los pases también ha sido notable, con un 92% de aciertos, lo que la coloca en un pie de igualdad con Portugal en este aspecto. Argentina, Brasil e Inglaterra siguen de cerca, pero la efectividad en romper líneas con pases es lo que realmente ha destacado a España en este Mundial.
Los datos indican que la selección ha completado 2.191 pases, más que ninguna otra en el torneo, lo que sugiere un estilo de juego basado en la posesión y el control del balón. Sin embargo, la efectividad de esos pases no ha sido suficiente para crear oportunidades claras de gol. En este sentido, el equipo necesita encontrar un equilibrio entre su estilo de juego posesivo y la necesidad de ser más incisivo en el ataque si desea avanzar en la competición.
Con la fase de grupos ya finalizada, se abre un nuevo capítulo para la selección española, que deberá ajustar su estrategia y afinar su puntería si quiere superar las próximas etapas del torneo. A medida que se intensifica la competencia, la capacidad de convertir la posesión y el control en goles será fundamental para el éxito del equipo en el Mundial 2026.



