Guido Sandleris, quien se desempeñó como presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA) entre septiembre de 2018 y diciembre de 2019, ha expresado su opinión sobre la situación económica actual del país, resaltando la necesidad de implementar cambios significativos en las políticas económicas antes de 2027. En su análisis, destaca que aunque el gobierno de Javier Milei ha introducido ciertas modificaciones en la macroeconomía, los ajustes necesarios para mejorar el bienestar de la población deberían haberse llevado a cabo de manera más decidida en gestiones anteriores, como la de Mauricio Macri. Además, reconoce que la reducción gradual de impuestos no fue la mejor estrategia en aquel contexto.

Sandleris, quien también es profesor en instituciones de prestigio como la Universidad Torcuato Di Tella y la Universidad Johns Hopkins, subraya la importancia de un ajuste que contemple inversiones en infraestructura como parte esencial de la política económica. "No se puede tener un país que ignore la inversión en infraestructura básica, como las rutas, porque eso afecta directamente el desarrollo y la calidad de vida de los ciudadanos". Su crítica se enmarca en la necesidad de que el gobierno actual mejore la composición de sus ajustes para asegurar un futuro más próspero.

Las declaraciones de Sandleris surgen en un contexto donde el ministro de Economía, Luis Caputo, ha planteado que el enfoque del actual gobierno es diametralmente opuesto al de Macri, ya que intenta reducir el déficit fiscal mientras fomenta el crecimiento. Sin embargo, Sandleris señala que la falta de materialización de ese crecimiento ha mantenido el déficit en niveles preocupantes. Esto indica que, a pesar de los esfuerzos, el camino hacia un equilibrio fiscal sostenible sigue siendo un desafío.

De cara a las elecciones de 2027, Sandleris considera que Javier Milei tiene potencial para ser competitivo, pero advierte que el orden macroeconómico debe traducirse en un impacto tangible en la calidad de vida de los votantes. Sostiene que, si bien es fundamental implementar políticas de ajuste, es igualmente crucial que estas no generen un aumento en la tasa de desocupación. "No podemos permitir que la destrucción de empleo avance más rápido que la creación de nuevos puestos, especialmente en sectores primarios", enfatiza el economista.

En cuanto al crecimiento económico, Sandleris menciona que el primer trimestre de este año mostró un incremento del 2,3% interanual, impulsado principalmente por las exportaciones. Sin embargo, advierte que, aunque este crecimiento puede parecer positivo, su sostenibilidad es cuestionable. "Históricamente, un crecimiento impulsado por exportaciones puede ser un buen indicador, pero en el contexto actual, la percepción de bienestar de la población está más relacionada con el consumo interno", explica.

La cuestión de la conexión entre el crecimiento económico y el bienestar de la población es fundamental, especialmente en un año electoral. Sandleris argumenta que si las familias no ven mejoras en sus condiciones de vida, su voto podría verse afectado, independientemente de los números positivos del crecimiento. La dinámica del consumo, que parece estancada, podría ser un factor determinante en cómo se desarrollan los próximos meses en el ámbito político y social.