El mediocampista de la selección española, Álex Baena, ha compartido su experiencia después de su destacada actuación en el reciente triunfo ante Uruguay. En un contexto donde la competencia es feroz y cada jugador busca dejar su huella, Baena reveló que no anticipaba el protagonismo que le tocó en este Mundial. Sin embargo, es consciente de que cada integrante del equipo tiene su oportunidad, y está decidido a aprovechar al máximo la suya en el próximo encuentro decisivo contra Austria.
"En estos partidos, hay que sumar independientemente de si se juega de titular o como suplente. Sabía el rol que podría desempeñar, pero el Mundial es extenso y cada jugador tiene su momento. Ahora me ha tocado, y estoy dispuesto a no dejarlo pasar", expresó Baena desde Los Ángeles, donde la selección se prepara para los dieciseisavos de final. Esta actitud revela no solo su ambición personal, sino también la mentalidad colectiva del equipo, que busca consolidar su rendimiento en cada partido.
El jugador del Atlético de Madrid destacó que la selección se mantiene en un nivel óptimo desde el inicio del torneo, aunque reconoció que los adversarios también se preparan exhaustivamente para enfrentarlos. "Cada encuentro es único, y las selecciones se esfuerzan cada vez más para obtener resultados positivos contra nosotros. Esto añade una complejidad adicional a los partidos", agregó. Esta declaración pone de manifiesto la creciente presión que sienten los equipos que deben enfrentar a una España que, a pesar de su calidad, no puede subestimar a ningún rival.
Baena también reflexionó sobre su gol en el partido contra Uruguay, un momento que lo llenó de orgullo. "No sé si fue el más importante de mi carrera, pero sí uno de los que más satisfacción me ha dado. He logrado cosas significativas, pero el día que más orgullo sentí fue en ese momento. Lo esencial es que estamos avanzando como equipo, y si las individualidades contribuyen, mucho mejor", comentó. Su enfoque en el trabajo en equipo resalta la filosofía de la selección, que prioriza el éxito colectivo sobre los logros individuales.
El mediocampista también abordó la dificultad de los partidos en este tipo de torneos. "Nuestro objetivo es ganar, sin importar el marcador. Nos gustaría obtener victorias contundentes, pero el encuentro ante Uruguay fue una verdadera batalla", señaló. Esta mentalidad pragmática es crucial en el contexto de un Mundial, donde la presión y la expectativa pueden ser abrumadoras, y donde cada victoria cuenta para avanzar en el torneo.
Además, Baena reveló que el equipo ha estado entrenando penaltis, reconociendo la posibilidad de que puedan ser decisivos en los partidos venideros. "Hemos practicado los penales, ya que pueden marcar la diferencia. Ojalá no tengamos que llegar a esa instancia, pero si sucede, estoy listo. Siempre he tenido confianza en esos momentos", afirmó. Esta preparación denota la seriedad con la que la selección aborda cada aspecto del juego, siendo conscientes de que cualquier detalle puede influir en el resultado final.
Por último, el jugador expresó su deseo de mejorar continuamente el rendimiento del equipo. "Aún tenemos mucho por pulir. Podemos jugar mejor y estar más frescos en el campo. Sin embargo, el equipo está bien, y a medida que avancemos en el torneo, estoy seguro de que podremos mejorar. Ojalá mantengamos el control del balón durante los 90 minutos en cada partido, lo que significaría que no estamos siendo vulnerables en defensa", concluyó. La confianza y determinación de Baena reflejan el espíritu de lucha que caracteriza a la selección española en este Mundial.



