El 27 de febrero de 1991, un memorable Superclásico quedó grabado en la historia del fútbol argentino. En el marco de la Copa Libertadores, Boca Juniors se enfrentó a River Plate en un partido que, tras un primer tiempo complicado, culminó con un espectacular 4-3 a favor de los xeneizes. Diego Latorre, figura del encuentro, recordó aquel instante decisivo donde, tras un centro de Batistuta que se desvió en un defensor, ejecutó una acrobacia que dejó sin respuesta al arquero rival. "Fue una gloria, una muestra de la magia del fútbol", rememoró el delantero sobre esa noche mágica.
Esa jornada marcó el debut de ambos equipos en la Copa Libertadores, en un grupo que también incluía a Bolívar y Oriente Petrolero. Mientras River aún lidiaba con la amargura de su eliminación anterior, Boca buscaba volver a brillar en el torneo continental, luego de un año de ausencia. La intensidad del encuentro, que se disputó en la Bombonera, reflejó la rivalidad histórica entre ambos clubes, y el resultado inclinó la balanza hacia el lado azul y oro en lo que sería una década de dominio.
A lo largo de estos 35 años, el panorama mediático ha cambiado drásticamente. En 1991, la cobertura del Superclásico era limitada, con el partido transmitido en diferido por Canal 9. El relato estuvo a cargo de Bambino Pons, quien recordó la emoción de narrar un partido que sentó las bases de la rivalidad moderna. La evolución de los medios de comunicación ha transformado la forma en que se viven estos encuentros, convirtiendo cada Superclásico en un evento de gran repercusión que atrapa a millones de fanáticos a nivel mundial.



