En un gesto significativo hacia la restitución del patrimonio cultural, Rosa Castejón, una mujer asturiana de 66 años, ha decidido devolver a Colombia cinco piezas precolombinas que había adquirido en la década de 1990. Esta decisión pone de manifiesto la creciente conciencia sobre la importancia de preservar la herencia cultural de los pueblos originarios y la responsabilidad individual en la protección de estas piezas históricas que, por derecho, pertenecen a su lugar de origen.

La noticia fue anunciada por el embajador de Colombia en España, Eduardo Ávila Navarrete, durante la inauguración de la exposición ‘El oro y el universo. Saberes indígenas de Colombia’, que se lleva a cabo en Madrid, organizada por el Museo Arqueológico de Alicante y el Museo del Oro del Banco de la República de Colombia. En su discurso, Ávila destacó la relevancia de la restitución de objetos culturales como parte de un esfuerzo más amplio por revalorizar el patrimonio precolombino y fomentar el retorno de piezas que fueron sacadas de su contexto original.

Castejón, quien vivió en Colombia entre 1990 y 1991 debido a su matrimonio con un ciudadano colombiano, contactó a la embajada a principios de este año para informarles sobre las piezas que había guardado en su hogar durante décadas. En su declaración, la asturiana enfatizó que estas obras no le pertenecen, sino que son parte del patrimonio cultural colombiano. Este acto no solo representa un gesto personal, sino también un ejemplo de cómo los individuos pueden contribuir a la recuperación de la historia y la cultura de un país que ha sufrido el despojo de su riqueza cultural.

La entrega formal de las piezas se llevó a cabo el 23 de marzo en la embajada, donde Castejón reiteró su convicción de que esos objetos pertenecen a Colombia. Según la información proporcionada por la embajada, el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) ha verificado que las piezas coinciden con objetos precolombinos de la región de San Agustín, un área reconocida por su rica herencia arqueológica.

Las cinco piezas devueltas incluyen dos figuras antropomorfas, un cuenco de cerámica de color café, un pedestal de este cuenco y una vasija intacta con un diseño pintado en su superficie. Este tipo de objetos no solo tiene un valor estético, sino que también es fundamental para la comprensión de las culturas que habitaron la región, sus creencias y sus costumbres.

Asimismo, el embajador Ávila Navarrete relacionó este acto de restitución con la demanda del Tesoro de Quimbaya, un conjunto de piezas que Colombia ha solicitado formalmente a España para su retorno en 2024. La acción de Castejón se enmarca en un contexto más amplio de esfuerzos por parte del gobierno colombiano y diversas organizaciones para recuperar su patrimonio cultural, que ha sido objeto de una larga historia de saqueos y apropiaciones indebidas.

Este caso resalta no solo la importancia de la restitución de bienes culturales, sino también el papel que cada individuo puede desempeñar en la búsqueda de justicia histórica. El retorno de estas piezas precolombinas simboliza una reconciliación con el pasado y un paso hacia la recuperación del legado cultural de los pueblos indígenas. En tiempos donde la memoria y la identidad cultural se encuentran en constante debate, gestos como el de Rosa Castejón son fundamentales para avanzar en la restitución de lo que legítimamente pertenece a cada nación.