En Gente del siglo, el escritor andaluz Felipe Benítez Reyes dedica dos breves notas a Gilbert Keith Chesterton y recupera algunos episodios curiosos de la vida del autor inglés. Entre ellos figura un informe escolar redactado cuando Chesterton era un adolescente corpulento. La observación de su maestro lo definía como “un gran aturdido con mucha inteligencia”.

Benítez Reyes también repasa varios rasgos pintorescos de Chesterton: su despreocupación por la vestimenta, la incapacidad para hacerse el nudo de la corbata y el desconocimiento del valor del dinero. A eso se sumaban su tendencia a beber demasiado y su condición de fumador empedernido. El escritor, además, se divertía con los chistes sobre su obesidad. George Bernard Shaw llegó a decir que era tan corpulento que quien conversaba con él solo podía abarcar la mitad de su cuerpo dentro del campo visual.

Un cuadro de James Gunn, realizado en 1932 y conservado en la National Portrait Gallery de Londres, muestra a Chesterton sentado frente a una mesa mientras escribe, cubierto por una amplia capa que oculta su corpulencia. A su lado aparecen dos de sus grandes amigos: el historiador Hilaire Belloc y el diplomático y escritor Maurice Baring, integrante de una distinguida familia victoriana. Antes de dedicarse a la escritura, Chesterton había estudiado pintura, aunque no llegó a completar esa carrera.

Las discusiones fueron otra de sus grandes pasiones. Durante la adolescencia presidió el Junior Debating Club, un espacio en el que sus integrantes se reunían para comer y “criticar el universo”. En una ocasión, discutió con Cecil, su hermano menor, durante más de 18 horas.