La investigación sobre el patrimonio de Manuel Adorni, ex jefe de Gabinete, ha tomado un giro significativo tras la presentación de dos testimonios que aportan información crucial sobre transacciones de alto valor y la utilización de tarjetas de crédito de terceros. Este martes, durante las audiencias, Gisela Kocsis, secretaria de la Vocería presidencial, y Luis Alujú, amigo cercano y también funcionario, brindaron detalles sobre compras millonarias que involucran pagos en efectivo y el uso de tarjetas de crédito vinculadas a Adorni.
Kocsis, quien desempeña un papel clave en la administración de Adorni, reveló que realizó gestiones personales en su nombre. En su declaración, destacó una transacción en la cadena de electrodomésticos Rosen, donde se adquirió un bien por la suma de $8.183.303,25. Lo llamativo de esta operación es que fue Betina Angeletti, esposa de Adorni, quien se presentó en el local para abonar la compra en efectivo. Este tipo de transacciones despierta sospechas en el marco de la investigación, ya que se cuestiona la procedencia de los fondos utilizados.
Además, Kocsis mencionó que aproximadamente veinte días después de la primera compra, se llevó a cabo otra adquisición en la misma tienda, pero esta vez por un monto cercano a los $400.000, destinado a la compra de almohadas. Este patrón de compras elevadas en efectivo se convierte en un foco de atención para los investigadores, quienes buscan entender las motivaciones y los mecanismos detrás de dichas transacciones.
El testimonio de Kocsis también incluyó una compra de un lavavajillas y un lavarropas Whirlpool, gestionada en mayo de 2025, que alcanzó un valor de $3.100.000. La funcionaria explicó que utilizó su propia tarjeta de crédito para realizar esta compra, y que posteriormente Adorni le reembolsó el dinero en efectivo. Este detalle es importante, ya que sugiere un posible intento de ocultar la verdadera naturaleza de las transacciones, utilizando a una tercera persona para realizar pagos que podrían ser cuestionables.
Por su parte, Luis Alujú, quien también se presentó como testigo, confirmó que ha sido amigo de Adorni durante años y que posee una extensión de una de sus tarjetas de crédito desde hace 11 años. Durante su declaración, se mencionó la compra de un proyector por un total de $3.600.000, que fue abonado con las tarjetas de crédito de Alujú. Sin embargo, Alují aclaró que la compra se realizó a través del perfil de Mercado Libre de Adorni, lo que complica aún más la situación del ex jefe de Gabinete.
Este testimonio es relevante, ya que se ha detectado que Adorni ha utilizado tarjetas de crédito de otros para realizar compras de gran envergadura, lo que podría indicar un intento de eludir la responsabilidad directa sobre estas transacciones. Las declaraciones de ambos testigos se suman al expediente que lleva adelante el fiscal Gerardo Pollicita, quien está en proceso de determinar el origen de los fondos utilizados en estas operaciones y la posible implicación de Adorni en un esquema de financiamiento irregular.
A medida que la investigación avanza, se espera que Adorni enfrente un requerimiento de justificación patrimonial ante la Justicia, donde deberá explicar la naturaleza de sus bienes y las fuentes de ingresos que le permitieron realizar compras de tal magnitud. Este caso no solo pone en jaque la reputación de Adorni, sino que también plantea interrogantes sobre la transparencia en la gestión pública y el uso de fondos en la administración gubernamental.



