La manera en que percibimos la amabilidad en el seno familiar podría estar más relacionada con aspectos biológicos que con la convivencia o las costumbres compartidas. Un reciente estudio de psicología evolutiva llevado a cabo en Europa Central sugiere que la herencia genética juega un papel importante en cómo evaluamos la generosidad y el afecto de nuestros familiares.
El trabajo, publicado en la revista Evolutionary Psychology, fue liderado por Radim Kuba y Jaroslav Flegr, quienes recolectaron datos de más de 9.000 adultos en la República Checa y Eslovaquia entre 2016 y 2021. La investigación se centró en analizar la relación entre el parentesco biológico y la percepción de amabilidad en el contexto familiar, utilizando cuestionarios en línea donde los participantes calificaron a sus madres, padres, abuelos y otros parientes en función de su amabilidad.
Históricamente, la psicología evolutiva ha sostenido que el altruismo hacia los familiares se extiende más allá de los aprendizajes culturales, apoyándose en mecanismos biológicos que han sido favorecidos por la selección natural. Según la teoría de la selección de parentesco, los individuos tienden a cuidar más a aquellos con quienes comparten un mayor número de genes, lo cual contribuye a la supervivencia de su propia herencia genética. El estudio también reveló que la percepción de amabilidad disminuye a medida que la incertidumbre sobre el parentesco biológico aumenta, destacando la importancia de la certeza genética en nuestras relaciones familiares.



