La Confederación General del Trabajo (CGT) está organizando un evento de protesta en contra de la reforma laboral impulsada por Javier Milei, que se llevará a cabo durante la próxima conferencia anual de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), prevista para realizarse en Ginebra, Suiza, entre el 1 y el 12 de junio. Sin embargo, la CGT enfrentará una limitación significativa, ya que no podrá presentar una denuncia formal sobre esta reforma ante el organismo internacional, dado que los procedimientos internos de la OIT no permiten que se lleven a cabo reclamos recientes en las deliberaciones oficiales.
Gerardo Martínez, secretario de Relaciones Internacionales de la CGT y líder de la UOCRA, explicó que, a pesar de la imposibilidad de presentar una queja formal, se llevará a cabo un acto simbólico de protesta en el que participará el triunvirato de la CGT junto a las dos centrales de trabajadores, las CTA. Este encuentro, que se desarrollará en un salón de la OIT, se enmarca en una estrategia que busca visibilizar el desacuerdo del movimiento sindical argentino con las medidas laborales del gobierno actual, una acción que se ha venido realizando en los últimos años.
La limitación para presentar denuncias formales se debe a que la OIT solo toma en cuenta los temas que han sido presentados con anterioridad y que se encuentran en estudio. Según Martínez, las denuncias que la Argentina ha aportado ante la OIT desde la asunción de Milei, que incluyen violaciones a convenios internacionales como los números 87 y 98, serán motivo de debate en la conferencia, pero no se abordará la reforma laboral en sí. Esta situación genera frustración en la CGT, que esperará hasta el próximo año para presentar cualquier queja formal sobre la reforma.
El dirigente detalló que, para poder formalizar una nueva denuncia, es necesario seguir un procedimiento específico que podría extenderse durante un año o más. En el contexto del Comité de Libertad Sindical de la OIT, se están tratando denuncias que fueron presentadas hace más de un año, lo que pone de relieve la lenta dinámica del organismo a la hora de abordar nuevas quejas. Esto plantea un desafío para la CGT, que busca respuestas inmediatas a las preocupaciones laborales de los trabajadores argentinos.
A pesar de estos obstáculos, Martínez destacó un avance significativo en la representación de la CGT a nivel internacional. Este año, fue elegido como vicepresidente de la conferencia de la OIT, un cargo que refleja el reconocimiento del papel que ha jugado la CGT en la gestión de las políticas laborales durante la administración de Milei. Este nombramiento, decidido por las centrales sindicales de los 187 países que forman parte de la OIT, tiene un fuerte contenido político, al resaltar la importancia de la CGT en el actual escenario socioeconómico argentino.
Desde 2005, Martínez ha sido miembro del Consejo de Administración de la OIT, un órgano compuesto por representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores, que se encarga de la ejecución de las decisiones del organismo. Durante su intervención en la conferencia del año pasado, el líder sindical planteó que en Argentina prevalece un mensaje de confrontación en la política, y expresó su preocupación por la falta de diálogo entre el gobierno y los sindicatos. En este contexto, la tarea de la CGT se vuelve aún más relevante, ya que busca ser una voz activa en las discusiones sobre derechos laborales y condiciones de trabajo en un entorno que parece cada vez más adverso para los trabajadores.



