En el corazón de Dakar, específicamente en el barrio de Point E, se encuentra Saaraba, una editorial que ha comenzado a marcar un hito en la literatura infantil africana desde su fundación en 2022. Este proyecto no solo se ocupa de publicar libros, sino que se convierte en un espacio donde conviven personajes tan variados como futbolistas, jirafas y hasta extraterrestres. La iniciativa busca ofrecer a los niños senegaleses historias que no solo los entretengan, sino que también les permitan verse reflejados en sus páginas, un aspecto crucial para el director editorial, Souleymane Gueye.

Gueye enfatiza que el eje central de la labor de Saaraba es la juventud y la conexión con las narrativas locales. La editorial se enfoca en la creación de historias que hablen directamente a los niños senegaleses, haciéndoles preguntas como: "¿Este libro les hablará?" o "¿Se verán reflejados en él?". Este enfoque no solo busca fomentar la lectura, sino también empoderar a los jóvenes al presentarles relatos que resuenen con su identidad cultural y social.

El equipo de Saaraba, que consiste en Gueye y otros cuatro colaboradores, trabaja con el objetivo de desafiar la percepción de que los libros africanos son de menor calidad en comparación con los europeos. A través de su persistente labor, la editorial ha logrado posicionarse en el mercado y ha recibido reconocimientos importantes, como el premio al Mejor Editor Juvenil de África en la Feria Internacional del Libro Infantil y Juvenil de Bolonia. Este galardón es un testimonio del esfuerzo y la dedicación que han puesto en su misión.

Además, Saaraba ha sido galardonada en el festival Africa Forward Fest en Nairobi, donde obtuvo el Premio de Edición Juvenil Africana. Ambos premios son un respaldo a su modelo de negocio, aunque Gueye reconoce que aún enfrentan varios desafíos. Uno de los principales obstáculos es la inmadurez del mercado editorial en Senegal, donde la venta de libros no es tan fluida como se esperaría, lo que dificulta la sostenibilidad de la editorial.

La situación se complica aún más debido a la escasa infraestructura de distribución en el país. En Senegal, las librerías se concentran en unas pocas ciudades, lo que limita el acceso de los lectores a los libros de Saaraba. Esta falta de puntos de venta es un problema que afecta no solo a la editorial, sino también al desarrollo de la cultura lectora en el país. Sin una red de distribución robusta, el potencial de crecimiento del mercado literario se ve comprometido.

Otro desafío significativo que enfrenta Saaraba es la producción física de los libros. Gueye señala que imprimir con estándares europeos es complicado, ya que en Senegal hay pocas imprentas con tecnología avanzada. Este aspecto representa una barrera considerable en su objetivo de ofrecer productos de alta calidad que puedan competir internacionalmente. A pesar de estas dificultades, Saaraba ha creado un catálogo que celebra la rica cultura de Senegal, con obras como “Génies, créatures & mythologies du Sénégal” y “Sadio, Le bois des anges”. Uno de sus lanzamientos más exitosos, “Les contes de El Hadji Leeboon”, sigue siendo un referente en sus ventas.

En resumen, Saaraba no solo se presenta como una editorial, sino como un faro de esperanza y creatividad en el ámbito de la literatura infantil en África. Su compromiso por contar historias propias y auténticas a los niños senegaleses es un paso fundamental para construir un futuro literario más inclusivo y diverso. La editorial busca no solo llenar un vacío en el mercado, sino también inspirar a toda una generación a soñar en grande y a valorar su herencia cultural a través de la lectura.