La cultura tiene la capacidad de derribar fronteras, eliminando las divisiones que puedan surgir a causa de diferencias ideológicas, estéticas o religiosas. Este principio quedó claramente demostrado con la visita a Buenos Aires del laureado con el Premio Nobel de Literatura, Mo Yan. Conocido por su obra literaria, el autor chino se presentó ante el público argentino como un hombre de grandes valores, humilde y austero, que refleja en su escritura la esencia de su personalidad.

Antes de su arribo a la capital argentina, Mo Yan tomó decisiones que evidencian su carácter. A pesar de que se había planeado su alojamiento en un hotel de lujo, el escritor optó por una opción más modesta, buscando permanecer cerca de sus acompañantes, quienes también habían viajado desde Beijing. Este gesto no solo resalta su sencillez, sino que también revela un compromiso con la experiencia de viaje en conjunto, ya que todos llegaron en clase turista, sin solicitar honorarios por sus intervenciones ni cubrir los gastos de pasajes aéreos.

El primer día en Buenos Aires fue una inmersión en la cultura local. En un recorrido por el barrio de Recoleta, Mo Yan tuvo la oportunidad de visitar el emblemático bar La Biela, donde se sintió cautivado al ver representaciones de Borges y Bioy en un ambiente que evocaba momentos literarios. En un emotivo gesto, posó sus manos sobre las de Borges y expresó su fascinación: “Sentí en mis manos el calor de las suyas”. Este encuentro simbólico entre el maestro argentino y el novelista chino subraya la conexión profundamente humana que la literatura puede generar entre culturas diversas.

El recorrido continuó con una visita al Cementerio de la Recoleta, donde el escritor pudo rendir homenaje a figuras icónicas de la literatura argentina, como Borges y Bioy. Posteriormente, se dirigieron al Museo Nacional de Bellas Artes, donde el director Andrés Duprat actuó como un anfitrión excepcional, brindándole a Mo Yan una cálida bienvenida. Durante su charla, se reveló que Duprat había sido el guionista de la aclamada película “Ciudadano Ilustre”, lo que llevó a Mo Yan a compartir su experiencia al haberla visto, junto a su esposa, lo que agregó un toque personal a la conversación.

Esa misma tarde, el Teatro Colón recibió a Mo Yan, donde se le otorgó el título de “huésped de honor de la ciudad”. En un evento que combinó la música y la literatura, la ministra de Cultura de la Ciudad, Gabriela Ricardes, junto al pianista Juan Roleri, ofrecieron una interpretación de obras de Astor Piazzolla, que deleitaron al escritor. Este acto no solo celebró su visita, sino que también simbolizó el respeto y admiración que se tiene hacia los grandes exponentes de la literatura mundial.

La noche concluyó con una cena familiar en el hogar de quien escribe, donde el autor de “Sorgo Rojo” fue agasajado junto a mi familia. En un ambiente cálido y acogedor, se compartieron piezas significativas de la Colección Borges, lo que permitió un intercambio cultural enriquecedor. También se unieron a la velada el embajador de la República Popular de China, Wang Wei, y el reconocido editor y expresidente de la Fundación El Libro, Ariel Granica, quienes aportaron a la conversación y celebraron la importancia de la literatura como un puente entre naciones.

Durante su estancia, Mo Yan participó en una conferencia de prensa en la Feria del Libro, donde abordó temas de su obra y su conexión con la cultura argentina. Este evento no solo marcó un hito en la relación cultural entre China y Argentina, sino que también dejó una huella imborrable en los corazones de quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo. La presencia de Mo Yan en Buenos Aires no solo fue un encuentro con un autor reconocido, sino una celebración de la literatura como un vehículo de entendimiento y unión entre diferentes culturas.