El carisma y el humor característico de Mario Pergolini se hicieron sentir nuevamente en el programa "Otro Día Perdido" de Eltrece, donde el conductor compartió una de sus anécdotas más memorables y, a la vez, vergonzosas. Recordó un episodio singular que tuvo lugar con el renombrado pianista y compositor argentino Mariano Mores, un momento que, con el tiempo, ha evolucionado de la incomodidad inicial a una historia que provoca risas y reflexión entre quienes la escuchan.

La narración de Pergolini comenzó con un capítulo de su juventud, cuando decidió aventurarse en el mundo del piano. En su relato, mencionó su interés por el tango, un género que le permitió explorar ritmos distintos y enriquecerse musicalmente. Entre las obras que se atrevió a interpretar se encontraba "Uno", una de las composiciones más emblemáticas de Mores, lo que pronto se revelaría como un tentador desafío para el conductor.

El inusual encuentro tuvo lugar en un teatro, en medio de un ensayo donde se encontraba Mores acompañado de una orquesta que, según Pergolini, era de gran nivel. Con su característico atrevimiento, el conductor decidió acercarse al maestro. "Con la humildad de nadie", como él mismo lo describió, se presentó y le confesó a Mores que tocaba "Uno", una afirmación que desataría una serie de eventos inesperados.

La respuesta de Mores fue instantánea y cortés: "Por favor, tóquelo". Lo que inicialmente parecía ser un simple intercambio de cortesías se transformó rápidamente en una invitación a demostrar su habilidad musical. Con una mezcla de nervios y determinación, Pergolini se sentó al piano, sin tener idea de lo que estaba a punto de suceder. Sin embargo, su interpretación fue fugaz y no logró más que unos pocos acordes: "Hago esto… tin, tin, ti, ti…", recordó entre risas.

La reacción del maestro fue contundente y directa. Mores interrumpió su intento musical, le pidió que se detuviera y, sin rodeos, le dijo: "No toca un carajo". Esta afirmación provocó una ola de risas en el estudio, dejando a Pergolini en una situación incómoda y sorprendido por la franqueza del compositor. "Me dijo: ‘No, usted toca muy mal Uno’", rememoró el conductor, quien aún se siente aturdido por la claridad de la crítica que recibió.

El desconcierto de Pergolini fue total, y en ese momento, un tercero intervino para aclarar la situación, explicando que la obra tenía un significado especial para Mores. "Vino un señor y me dice: ‘Sí, es muy especial para él’”, recordó Pergolini, quien fue retirado del lugar, mientras el maestro seguía comentando la situación con su círculo cercano. La anécdota se convirtió en un recuerdo agridulce, una combinación de humor, vergüenza y una dosis de autocrítica que se suma a la rica trayectoria del conductor.

Este episodio no solo resalta la personalidad de Pergolini, sino que también pone de relieve la sensibilidad de los artistas ante su obra. La historia, que en su momento fue motivo de incomodidad, hoy se presenta como un relato que invita a la reflexión sobre la relación entre los músicos y su arte, así como la importancia de reconocer nuestras limitaciones. A medida que el conductor compartía su experiencia, las risas en el estudio resonaban, transformando un momento embarazoso en una celebración de la música y la vida misma.