La exposición 'La casa del viento', inaugurada en el Museo MARCO de La Boca, representa un hito significativo en la trayectoria de la artista Marcela Cabutti. Esta muestra no solo reinterpreta obras previas desde una nueva óptica, sino que también establece un puente hacia futuras investigaciones artísticas. A través de una serie de piezas que exploran la conexión entre el arte, la historia y el entorno natural, Cabutti nos invita a reflexionar sobre la influencia del viento en nuestras vidas y culturas.

Cabutti se caracteriza por su enfoque multifacético, donde la obsesión por el conocimiento se traduce en un trabajo meticuloso que abarca desde la bibliofilia hasta la cartografía. Cada una de sus obras está impregnada de una búsqueda constante de historias ocultas que, al ser reveladas, conectan lo micro con lo macro. Esta exposición no es la excepción, ya que en ella convergen relatos, formas y experiencias que nos llevan a considerar la energía del viento como un elemento que, aunque invisible, moldea nuestra realidad.

La curaduría de Eva Grinstein, reconocida por su trabajo en la Fundación Tres Pinos, aporta una dimensión adicional a la muestra, que incluye obras realizadas con diversos materiales como PVC, acrílico y cristal. La exposición se inicia con una impresionante escultura de tres metros y medio que se erige desde la planta baja, simbolizando la unión entre lo antropológico y lo territorial. Esta obra, que forma parte de la serie 'mujeres cactáceas y suculentas', explora la interrelación entre la condición femenina y el paisaje, y será incorporada a la colección del Museo Campo, enriqueciéndolo con un nuevo elemento para su jardín escultórico.

La monumental pieza, titulada 'La diosa del viento', presenta una dualidad intrigante: una superficie suave y sensual que contrasta con una forma más punzante y menos definida. Rodeada de pequeñas esferas de vidrio azul, producidas en una fábrica recuperada, esta obra invita a la contemplación y a la reflexión sobre la fragilidad y la resistencia en la naturaleza. A través de esta escultura, Cabutti establece un diálogo entre lo tangible y lo etéreo, poniendo de manifiesto cómo el viento influye en nuestras culturas y en nuestra percepción del mundo.

En el centro de la sala, un conjunto de tótems dispuestos en círculo evocan la memoria de civilizaciones antiguas. Estos elementos, inspirados en los viajes de la artista a Namibia y Catamarca, dan cuenta de cómo la experiencia del viento ha dejado una huella biográfica y material en su obra. A través de dibujos y formas, Cabutti articula una narrativa que se entrelaza con su propia historia personal y artística, reforzando la idea de que el viento es un hilo conductor en la vida de las comunidades.

Por otro lado, la artista menciona la influencia de la flora y fauna observadas en África, especialmente la Welwitschia mirabilis, una planta emblemática que simboliza la resistencia y la supervivencia a lo largo del tiempo. Esta integración de elementos naturales en su iconografía refuerza la conexión profunda que Cabutti establece entre el arte y el entorno, subrayando la importancia de la memoria colectiva en la creación artística. La exposición 'La casa del viento' se presenta, por tanto, como un viaje a través de la historia, la naturaleza y la identidad, donde cada obra invita a una reflexión profunda sobre nuestra relación con el entorno y el paso del tiempo.