El Ateneo de Madrid fue el escenario elegido para conmemorar el primer año de la muerte de Mario Vargas Llosa, el renombrado escritor peruano y ganador del Premio Nobel de Literatura. El acto se llevó a cabo el lunes, presidido por su hijo, Álvaro Vargas Llosa, quien compartió reflexiones sobre la vida y legado de su padre. Durante su intervención, destacó la complejidad de su figura y la manera en que su muerte ha transformado su presencia en la memoria colectiva, convirtiéndolo en un “personaje de ficción” que vive en la imaginación de quienes lo leen.

Álvaro Vargas Llosa expresó que su padre, un hombre que siempre buscó vivir múltiples experiencias, ha encontrado una especie de liberación en su partida. “Quería ser un personaje, experimentar todo lo posible”, afirmó, aludiendo a la forma en que su búsqueda de vivencias lo llevó a reconfigurar su familia. Sin embargo, también resaltó la capacidad de Mario para reconocer sus errores y disculparse, lo que añade una dimensión humana a su figura.

El homenaje tuvo un formato íntimo y coral, caracterizado por la lectura de fragmentos de textos autobiográficos del autor, lo que permitió a los asistentes conectar profundamente con su obra y su vida. Este recorrido literario fue complementado por las intervenciones de diversos escritores y actores que compartieron anécdotas y recuerdos sobre Vargas Llosa. Entre ellos se encontraban Sergio Ramírez, Juan Gabriel Vásquez, y Mercedes Monmany, quienes lo evocaron como un apasionado del arte literario y un creador integral.

El escritor nicaragüense Sergio Ramírez recordó su encuentro con Vargas Llosa durante su estancia en Nicaragua, donde ambos compartieron experiencias en el contexto de la revolución sandinista. Por su parte, Monmany y Vásquez lo describieron como un “creador total”, alguien que dedicó su vida a la literatura con fervor. Magüi Mira, actriz y amiga del autor, sorprendió a los asistentes con un comentario humorístico al referirse a él como “el macho alfa total”, lo que generó risas y un ambiente cálido entre los presentes.

Además, Maribel Luque, agente literaria de Vargas Llosa, recordó su primer encuentro con él, donde sintió que estaba ante una figura tan monumental como Tolstói. Sus relatos sobre la amabilidad y el carácter accesible del escritor aportaron una visión más personal y cercana a su figura pública. David Gallagher, un amigo cercano, compartió anécdotas sobre sus viajes juntos, rememorando lugares emblemáticos relacionados con la vida de Flaubert, lo que añadió una capa de intimidad al homenaje.

En cuanto a la obra del autor, su hijo subrayó dos de los temas centrales que marcaron su trayectoria: la utopía y el poder. Álvaro Vargas Llosa enfatizó que la búsqueda de la utopía debía ser un objetivo literario, ya que en el ámbito político tiende a conducir al horror. Respecto al poder, destacó cómo su padre denunció los abusos tanto en su vida personal como en su obra, convirtiéndose en un pionero que advertía sobre tendencias que, aunque no se comprendían en su momento, terminaban por manifestarse en el tiempo. La conmemoración concluyó con una reflexión sobre el impacto duradero de Vargas Llosa en la literatura y la sociedad, recordando su valentía y visión crítica hacia el mundo que lo rodeaba.