La reciente exposición en el Freud Museum de Londres reúne una serie de ilustraciones poco conocidas de la renombrada artista Leonora Carrington, creadas durante su internación en un hospital psiquiátrico. Este evento, que marca la primera muestra institucional dedicada a Carrington en la capital británica desde 1991, pone de relieve la conexión profunda entre su vivencia personal, la historia del arte y la psiquiatría. En un contexto donde el arte y la salud mental a menudo se entrelazan, la muestra invita a los visitantes a reflexionar sobre el impacto de las experiencias traumáticas en la creatividad de los artistas.

La exposición incluye una variedad de obras y correspondencia de Carrington, específicamente de la década de 1940, cuando fue tratada en un sanatorio de Santander, España, tras sufrir una crisis mental. La curadora de la muestra, Vanessa Boni, señala que entre los materiales expuestos se encuentran dos bocetos preparatorios para su famosa pintura "Down Below", que revela el proceso creativo de las criaturas híbridas que caracterizan su obra. Este retorno al escenario público de sus cuadernos es significativo, ya que se produce más de dos décadas después de que estos fueran subastados y dispersados en diversas colecciones privadas en 2004.

Durante su estancia en el sanatorio, Carrington se sometió a tratamientos de electrochoque con Cardiazol, bajo la supervisión del doctor Luis Morales, quien fomentó su producción artística a través del dibujo compulsivo. En estos cuadernos, la artista plasmó imágenes recurrentes de caballos en formas "inestables y cambiantes", un motivo que permea su obra y que también se relaciona con su autobiografía publicada en 1972. Los símbolos presentes en su trabajo provienen de una rica mezcla de influencias, que van desde el ocultismo hasta la mitología, lo que le permitió dar forma a su experiencia traumática, que ella misma describió como "muy similar a haber estado muerta".

El enfoque de Carrington al retratar su internación psiquiátrica en estos cuadernos transforma el ambiente del hospital en un "inframundo" poblado de criaturas extrañas, fusionando su realidad con símbolos personales y mitológicos. Esta perspectiva se alinea con los intereses del surrealismo, que explora los sueños y deseos reprimidos, influenciado por la teoría psicoanalítica de Freud. Sin embargo, como destaca Boni, Carrington también desafía esta lectura al convertir su conflicto interno en una mitología única y personal, lo que añade una capa de complejidad a su legado artístico.

La elección del Freud Museum como sede de esta muestra no es casual. Sigmund Freud, a quien se le atribuye la fundación del psicoanálisis, tuvo que abandonar Viena en 1938 debido al avance del nazismo. Su último año de vida lo pasó en la casa de Londres que ahora alberga esta exposición, creando un contexto compartido de desplazamiento que enriquece la experiencia de la muestra. Boni menciona que este trasfondo histórico añade un significado adicional al trabajo de Carrington, al posicionar su arte dentro de un marco de resistencia y transformación personal.

Dentro de la exhibición, las obras de Carrington establecen un diálogo con objetos de la colección de Freud, que incluyen una estatua egipcia de Anubis, el guardián del inframundo, y figuras de caballos que evocan el interés del psicoanalista por elementos que desvelan aspectos profundos de la psique humana. Esta interacción entre arte y psicoanálisis no solo resalta las conexiones entre la creatividad y la salud mental, sino que también crea un espacio para que los espectadores reflexionen sobre la complejidad de la experiencia humana y su representación en el arte. Carrington, al salir del sanatorio, emprendió un breve viaje a Nueva York antes de establecerse en México, donde continuó desarrollando su carrera artística, consolidándose como una figura emblemática del surrealismo y la exploración de la identidad femenina en el arte contemporáneo.