La Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA) anunció una reestructuración significativa de su programa Artemisa, que incluye la introducción de una misión de prueba programada para 2027. Este cambio surge a raíz de preocupaciones de seguridad y contratiempos técnicos, con el objetivo de mitigar riesgos y asegurar la viabilidad de futuras misiones lunares.
Con la nueva estrategia, la NASA ha decidido implementar un vuelo preparatorio antes de llevar a cabo cualquier alunizaje con tripulación. Esta medida se basa en las recomendaciones de un panel de expertos en seguridad, que identificó un alto riesgo en el enfoque anterior. La agencia busca establecer un esquema más equilibrado que permita avanzar de manera segura en la exploración lunar.
Jared Isaacman, administrador de la NASA, destacó la importancia de adoptar un enfoque gradual, que permita maximizar el aprendizaje y minimizar la utilización de tecnologías no probadas. La misión de 2027 se centrará en pruebas en órbita baja terrestre, donde los astronautas practicarán operaciones clave con los módulos lunares. Este enfoque busca replicar las pruebas de la era Apolo, asegurando que se cuenten con los sistemas necesarios antes de llevar a cabo un alunizaje exitoso.



