Un innovador proyecto que une el Instituto de Arte de Chicago con el estudio Ten X ha logrado una fusión notable entre la escultura clásica y la tecnología robótica. Este trabajo se centra en la reinterpretación de una Bodhisattva de la dinastía Tang, una obra emblemática que data del siglo VIII. La iniciativa destaca cómo la combinación de técnicas contemporáneas y conocimientos ancestrales puede enriquecer nuestra percepción de las obras históricas.

El equipo de Ten X, en colaboración con el museo, ha creado dos nuevas versiones en mármol de la famosa escultura, utilizando escaneo digital y tallado robótico. Posteriormente, escultores tradicionales aportaron sus habilidades para realizar acabados, permitiendo diversas interpretaciones sobre la posición y el gesto del brazo que falta en la figura original. Esta escultura, que se encuentra en el museo desde 1930, ha sido objeto de especulaciones debido a la ausencia de su antebrazo izquierdo, lo que ha generado inquietudes sobre su significado y diseño.

El curador de artes asiáticas, el doctor Tao Wang, valoró la pieza por su rareza y por la serenidad que transmite a través de su postura. En su opinión, la escultura no solo es un objeto artístico, sino también un enigma que invita a diversas interpretaciones respecto a su representación. La colaboración entre Wang y el equipo de Ten X no busca restaurar la obra, sino explorar creativamente las posibilidades del gesto perdido, ofreciendo una nueva dimensión filosófica y artística a partir de un diálogo con el pasado.