La Fundación Santander ha dado inicio a su exposición anual titulada "ReversoDoble", una propuesta artística que invita a los visitantes a reflexionar sobre la conexión entre el paisaje y la identidad. A través de las obras de la pintora Valeria Maggi y las innovadoras videoinstalaciones del artista y coreógrafo Luis Garay, esta muestra busca trascender las barreras del arte tradicional, abriendo sus puertas a un público diverso, más allá de los especialistas en el tema. Ubicada en el histórico barrio de San Telmo, la fundación se convierte en un espacio donde la interacción entre el arte y la comunidad se vuelve fundamental.
Bajo la curaduría de Mariano Mayer, "ReversoDoble" ha sido galardonada con el Premio Fundación Santander a las Artes Visuales, consolidándose como la séptima exhibición en este espacio que ha albergado a reconocidos artistas como Marta Minujín y Leandro Erlich. Esta selección de obras no solo busca impactar a los visitantes, sino también generar un diálogo constante entre el entorno y la experiencia artística. La fundación ha planteado un enfoque inclusivo, donde se desafían las nociones convencionales del arte al invitar a la audiencia a explorar su relación con el espacio que habitan.
Uno de los elementos destacados de la muestra es una videoperformance que se realiza sobre la avenida Garay, en la que una boxeadora ejecuta movimientos de pugilato en una azotea, teniendo como telón de fondo el barrio padre Mugica. Esta obra de Garay no solo representa una fusión entre el arte y la vida cotidiana, sino que también establece una conexión visceral con el paisaje urbano que rodea la fundación. Al mismo tiempo, sobre Paseo Colón, los visitantes pueden apreciar una obra de gran formato de Maggi que complementa esta visión de identidad a través de la representación del paisaje.
El enfoque de la curaduría se centra en la intersección entre lo público y lo privado, invitando a los espectadores a participar activamente en el proceso de observación. Desde el espacio interno de la fundación, el gran ventanal permite que las personas que transitan por la calle puedan vislumbrar las obras, generando un efecto de voyeurismo artístico que transforma a los transeúntes en partícipes de la experiencia. Mayer subraya que el título de la muestra evoca este diálogo constante entre el interior y el exterior, tanto en un sentido literal como metafórico, creando un ambiente donde ambos mundos se entrelazan.
Una característica arquitectónica de la muestra es el recubrimiento de la estructura vidriada con una película que produce un degradado cromático inspirado en los colores del atardecer. Este recurso no solo embellece el espacio, sino que también provoca que la percepción de las obras cambie a lo largo del día, adaptándose a la luz natural y generando una experiencia visual dinámica. Mayer detalla que esta ilusión busca capturar la energía del atardecer, elevando la experiencia artística a nuevas dimensiones temporales.
Elena Tavelli, directora artística de la Fundación y jurado del proyecto, comentó sobre la particularidad del espacio, que se asemeja a una pecera debido a su diseño sin paredes. Esta característica ha sido aprovechada por los artistas para fomentar la interacción con el entorno, lo que ha resultado en una propuesta que sorprende y cautiva. Tavelli enfatiza la importancia de acercar el arte a un público diverso, incluyendo a aquellos que no suelen visitar museos, como empleados de la institución o visitantes ocasionales que asisten a reuniones.
"ReversoDoble" no solo se presenta como una exhibición artística, sino como un punto de encuentro que invita a la reflexión sobre la identidad y el paisaje en un contexto contemporáneo. La Fundación Santander se reafirma como un espacio cultural que promueve el diálogo entre el arte y la comunidad, buscando inspirar a cada visitante a redescubrir su relación con el entorno y la identidad a través de la experiencia artística.



