El Teatro Colón, un ícono de la cultura argentina, celebra su 118° aniversario con un símbolo que ha definido su grandeza: la cúpula pintada por el renombrado artista Raúl Soldi. Esta obra, conocida como "Alegoría a la música, al canto y al baile", fue inaugurada el 25 de mayo de 1966, marcando un hito en la identidad visual del coliseo. La cúpula no solo embellece el ambiente, sino que también ha transformado la percepción del público al ingresar al majestuoso teatro.
La pintura de Soldi abarca una extensión de 318 m² y presenta 51 personajes que rodean una impactante araña central compuesta por 552 lámparas. Antes de esta significativa intervención, el espacio carecía de un conjunto visual que cautivara a los espectadores, quienes se encontraban frente a un vacío que restaba esplendor a la sala. La obra no solo revitalizó el lugar, sino que también se convirtió en un referente del arte argentino, fusionando el talento de Soldi con la majestuosidad del Teatro Colón.
El escritor y crítico Manuel Mujica Lainez, gran amigo de Soldi y asiduo visitante del teatro, se encargó de resaltar la importancia de esta obra en el programa de mano de la función inaugural. En su texto, Mujica Lainez compartió que la idea de crear una nueva cúpula surgió tres años antes, inspirado por los trabajos del célebre artista Marc Chagall en la Ópera de París. Además, recordó cómo la anterior cúpula, realizada por el pintor francés Marcel Jambon, había desaparecido más de tres décadas atrás, dejando un desolador vacío en el techo del teatro.
La necesidad de revitalizar el espacio se convirtió en un objetivo personal para Soldi, quien decidió ofrecer su talento al Teatro Colón. Sin embargo, el proceso administrativo para llevar a cabo su deseo fue lento y complicado. Fue en un encuentro casual con Zulema Zuberbühler de Hueyo, esposa del director de Abastecimientos de la Municipalidad, donde se dio el primer paso para concretar el proyecto. Zulema se comprometió a ayudar a Soldi en la gestión, lo que permitió que la propuesta finalmente comenzara a tomar forma.
El artista dedicó un año completo a la preparación de bocetos y maquetas, asegurándose de que su visión se plasmara de manera fiel en la cúpula. Para ello, trabajó en colaboración con el equipo de escenotécnica del Teatro Colón, utilizando el taller del Teatro Municipal San Martín para dar vida a su obra. Este proceso creativo fue un desafío que Soldi asumió con dedicación y pasión, lo que eventualmente resultó en una obra maestra que ha perdurado a lo largo del tiempo.
Una vez finalizada la temporada de 1965, se instaló un gran andamio en la platea, que sirvió como taller provisorio para la obra. En este espacio, Soldi pasó más de tres meses trabajando intensamente, desde diciembre hasta marzo de 1966. El periodista especializado en arquitectura de Buenos Aires, Luis Alberto Ballester, describió el ambiente de trabajo de Soldi en el programa de mano de la inauguración, destacando la dedicación y el compromiso del artista con su creación.
Hoy, la cúpula de Raúl Soldi no solo es un elemento decorativo del Teatro Colón, sino que también representa un legado del arte argentino que sigue emocionando a cada espectador que atraviesa sus puertas. Con su rica historia y su impresionante estética, esta obra continúa siendo un testimonio del talento y la creatividad que caracteriza a la cultura argentina, recordándonos la importancia de preservar y valorar nuestro patrimonio artístico.


