La obra "Veneno", creada por el talentoso bailarín y coreógrafo Juan Onofri Barbato, se presenta como una profunda exploración de la relación entre el cuerpo humano y la sociedad actual. Esta performance, que se llevará a cabo en el centro cultural Arthaus el próximo sábado 21 a las 15 y a las 16:30, se erige como un acto de resistencia que trasciende las convenciones de la danza tradicional. A través de un lenguaje que fusiona lo visceral con lo sensorial, Barbato invita al público a reflexionar sobre el contexto social marcado por la violencia y la tensión contemporánea, estableciendo al cuerpo como un territorio de transformación y exceso.
La estructura de "Veneno" está concebida como un site specific, lo que significa que el espectáculo se desarrolla en terrazas y espacios arquitectónicos abiertos, desdibujando así los límites entre lo íntimo y lo público. Este enfoque permite una redefinición del espacio urbano, generando nuevas ficciones que desafían la percepción de la realidad. La obra se enriquece mediante un dispositivo sonoro innovador que altera la experiencia del espectador, creando desfasajes perceptivos que invitan a la reflexión sobre el entorno y su relación con el cuerpo en movimiento.
Uno de los aspectos más interesantes de "Veneno" es su activación a través de una lista de reproducción secreta que recorre físicamente al intérprete. La música se convierte en un motor que impulsa un frenesí de movimiento, funcionando como un antídoto ante los estímulos de un entorno muchas veces agresivo. Este enfoque permite que el intérprete desplace los límites tradicionales del movimiento, siendo llevado a una acción urgente y desbordada que provoca una conexión visceral con el público.
La obra cuenta con la participación de Ailín Grad, quien no solo ha creado un dispositivo sonoro original, sino que también actúa en escena. La dirección y supervisión coreográfica están a cargo de Florencia Ciucci, mientras que el equipo artístico incluye a Sofía Martínez Pall en dramaturgia y entrenamiento actoral, y Federico Castellón Arrieta en el diseño de vestuario. La producción es una coproducción de Planta Inclán, la Fundación Andreani y el Festival Internacional de Buenos Aires – Danza 2024, lo que evidencia el alto nivel de colaboración y apoyo institucional que recibe este proyecto.
Al preguntarnos qué significa "Veneno" y quiénes son sus protagonistas, se revela que la obra no es solo una performance coreográfica, sino una invitación a habitar y reconsiderar el presente social. A través de un uso innovador de la música, el movimiento y la especificidad del espacio, Barbato logra que el público se involucre activamente en la experiencia, proponiendo una nueva forma de percepción de la realidad que invita a la introspección y al cuestionamiento.
Juan Onofri Barbato, oriundo de Río Negro y nacido en 1983, ha consolidado a lo largo de su carrera una línea de trabajo que convierte el cuerpo en un objeto de reflexión política y social. Con una formación sólida en la Escuela de Danza de Neuquén y un diploma honorífico del Taller de Danza del Teatro General San Martín, ha dejado su huella en festivales internacionales como Charleroi Danses y Spring Performing Arts. Su labor ha sido reconocida recientemente con la nominación al premio principal del Theater Spektakel en Suiza y como finalista del Premio Rolex Mentor & Protégé Art Initiative, posicionándolo como una figura relevante en el ámbito de la danza contemporánea.
En conclusión, "Veneno" no solo representa una obra artística, sino que se convierte en un catalizador de diálogo en torno a la condición humana en un mundo marcado por la violencia y la incertidumbre. Barbato, a través de su innovadora propuesta, logra que el cuerpo y la danza se conviertan en vehículos de resistencia y reflexión, invitando al espectador a cuestionar su propia realidad en un espacio urbano transformado por el arte.



