El proyecto NOMADBONES, dirigido por el Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA-CSIC), busca reconstruir cómo vivían las primeras comunidades pastoriles de la estepa mongola y cómo se desarrolló uno de los modos de vida más característicos de Eurasia: el pastoralismo nómada.
Durante décadas, buena parte de la arqueología de Mongolia se concentró en el análisis de los grandes monumentos funerarios. En cambio, todavía existe poca información sobre los asentamientos donde residían las comunidades que construyeron esas estructuras. Para avanzar en el conocimiento de esos espacios, la primera campaña arqueológica de NOMADBONES se realizó en la provincia de Bulgan, en Mongolia central.
El trabajo permitió excavar dos asentamientos de la Edad del Bronce y documentar 220 nuevos registros arqueológicos. Además, el equipo registró cerca de 150 paneles de arte rupestre y obtuvo dos archivos paleoambientales que servirán para reconstruir la evolución del paisaje y del pastoralismo durante los últimos 3.000 años.
Natalia Égüez, investigadora del IPNA-CSIC y directora del proyecto, explicó que la iniciativa busca “comprender cómo eran los espacios donde vivían estas comunidades, cómo organizaban sus campamentos, cómo gestionaban sus animales y de qué manera respondieron a los cambios ambientales que experimentó la estepa durante la Edad del Bronce”.
Uno de los objetivos principales de la expedición fue localizar y estudiar asentamientos domésticos, un tipo de yacimiento excepcionalmente escaso en el registro arqueológico de Mongolia.



