Río de Janeiro, 14 de abril (Redacción Medios Digitales) - Quince años después del hallazgo del principal muelle de llegada de esclavos africanos a América, el acervo arqueológico que alberga cerca de 1,5 millones de objetos, todos encontrados en la zona portuaria de Río de Janeiro, se abre a la comunidad académica y a investigadores de todo el mundo. Este acervo, que representa un importante testimonio del pasado colonial de Brasil, ofrece una oportunidad única para el estudio y la reflexión sobre la historia de la trata de personas y su impacto cultural.

El Laboratorio Abierto de Arqueología Urbana del Instituto de Patrimonio de Río de Janeiro (IRPH) es el encargado de resguardar y conservar este valioso patrimonio. Entre los objetos que se encuentran en su colección se destacan anclas, cañones, botellas, utensilios de uso cotidiano, amuletos, zapatos y diversas piezas que reflejan las prácticas religiosas y culturales de las comunidades africanas que fueron traídas a Brasil. Estas piezas no solo son artefactos históricos, sino que también representan las vivencias y la resistencia de miles de africanos que llegaron a estas costas en condiciones inhumanas.

Una parte significativa de este acervo proviene del Cais do Valongo, el muelle que se convirtió en el mayor punto de desembarco de esclavos en toda América, donde más de un millón de africanos llegaron entre los siglos XVIII y XIX. Este muelle, que fue declarado Patrimonio Mundial de la UNESCO, fue redescubierto en 2011 durante las obras de revitalización de la zona portuaria, lo que permitió la recuperación de aproximadamente 500.000 objetos de origen africano. Estos hallazgos incluyen desde monedas de cambio hasta amuletos rituales, que ofrecen una visión profunda sobre la vida cotidiana y las creencias de aquellos que vivieron en una época de explotación y sufrimiento.

El coordinador de Estudios y Planos del IRPH, Fabricio Lorio de Rezende, señala que el laboratorio no solo se dedica a la conservación de estos objetos, sino que también busca fomentar la investigación al abrir sus puertas a académicos y especialistas interesados. El acceso a este material se facilita sin costo alguno, en un espacio diseñado para el análisis, similar a una biblioteca, donde los investigadores pueden examinar las piezas y, a su vez, aportar nuevos conocimientos sobre el pasado.

Entre los objetos más pequeños que se encuentran en la colección están aquellos provenientes de la zona circundante al laboratorio, que está estratégicamente ubicado frente al Cais do Valongo. En contraste, los artefactos de mayor tamaño, como anclas de barcos antiguos, corresponden a la segunda fase de revitalización de la región portuaria, que abarca desde la estación de autobuses hasta la Plaza XV. Esta diversidad de hallazgos no solo ilustra la importancia del sitio, sino que también refleja las múltiples capas de historia que componen la identidad cultural de Río de Janeiro.

El arqueólogo Enrique Vences resalta que, gracias a un acuerdo entre Portugal e Inglaterra, es común encontrar productos ingleses de la época posterior a 1808 en sitios históricos de Brasil, como cerámicas y utensilios. Esto pone de manifiesto la interconexión de las culturas y la influencia que tuvieron en la formación de la sociedad brasileña actual. La investigación de estos artefactos no solo permite recuperar la memoria colectiva de un pasado doloroso, sino que también abre un espacio para el diálogo sobre la herencia cultural que persiste hasta nuestros días.

La apertura de este acervo arqueológico representa un paso fundamental hacia la comprensión de la historia de la trata de esclavos y sus repercusiones en la sociedad contemporánea. El estudio de estos objetos no solo enriquecerá el conocimiento académico, sino que también permitirá una reflexión profunda sobre las dinámicas de poder, resistencia y la construcción de identidades que caracterizan a Brasil y a América Latina en su conjunto.