Un grupo de investigadores europeos ha desarrollado una revolucionaria técnica que permite identificar falsificaciones de obras atribuidas a Vincent van Gogh sin necesidad de tocarlas. Esta herramienta, que se basa en el análisis de patrones microscópicos en la superficie del lienzo, representa un avance significativo en la verificación de la autenticidad de las obras de arte, ofreciendo un nuevo enfoque científico para el mercado del arte.
Presentada el 11 de junio de 2026 por IOP Publishing, esta metodología ha sido validada en estudios recientes y abre una nueva era en la autenticación de pinturas. El método utiliza el análisis fractal de la superficie de las obras a partir de imágenes tomadas en alta resolución, lo que permite crear mapas tridimensionales de la pintura. Estos mapas son capaces de identificar las características únicas del trazo de cada artista, facilitando así la distinción entre obras auténticas y falsificaciones.
El proceso no requiere la extracción de muestras ni la intervención directa en las obras, lo que lo convierte en una opción menos invasiva y más ética para la verificación de la autenticidad. La técnica transforma las imágenes en datos cuantitativos, donde la intensidad de gris de cada píxel se traduce en una medida de altura, lo que permite generar mapas que complementan las evaluaciones realizadas por expertos en arte. Este enfoque ha sido detallado en la revista Surface Topography: Metrology and Properties, destacando la innovación detrás de la técnica.
François Berkmans, el investigador principal de la Université Polytechnique Hauts-de-France, lideró el desarrollo de esta técnica innovadora. El equipo empleó el “método de conteo por cajas” y estándares certificados (ISO 25.178 Sfd) para medir lo que describen como la “firma morfológica” de cada obra. Mediante el análisis de áreas uniformes y del conjunto de la pintura, el algoritmo puede detectar valores de dimensión fractal que actúan como identificadores exclusivos de cada pintor, revelando huellas que son invisibles al ojo humano.
La elección de Van Gogh como objeto de estudio no fue al azar. El célebre pintor neerlandés, que vivió entre 1853 y 1890, dejó un legado de aproximadamente 860 óleos y más de 1.100 obras en papel en un corto periodo de tiempo. Su estilo característico, que incluye trazos gruesos y un uso intensivo del impasto, facilita el análisis fractal, ya que su técnica produce sombras y relieves visibles que permiten una identificación más clara.
El método fue validado utilizando nueve obras auténticas de Van Gogh, estableciendo una referencia estadística que permitió detectar la falsificación conocida como “The Plowmen”, que presentó la mayor anomalía en el conjunto analizado. Este cuadro obtuvo un valor Z de -2,336, mientras que “Sunset at Montmajour” fue confirmada como auténtica con un valor Z de 1,64. Estos resultados demuestran la efectividad del sistema para diferenciar entre obras originales y falsificaciones con un respaldo cuantitativo sólido.
Además, el alcance de la técnica se amplió al analizar pinturas del artista sueco David Klöcker Ehrenstrahl, aplicando el mismo método a ocho obras de cada autor. Esta validación adicional refuerza la capacidad del sistema para distinguir entre obras de diferentes artistas, consolidando su relevancia en el campo de la autenticación de arte. La innovación presentada por este grupo de investigadores no solo promete mejorar los procesos de verificación en el mercado del arte, sino que también podría tener un impacto significativo en la preservación de la herencia cultural a nivel mundial.



