Washington, D.C. Un laberinto de paredes ondulantes invita a los chicos a recorrer, trepar y hamacarse en una instalación que combina juego, diseño y exploración. El espacio forma parte de una propuesta con nueve áreas de juegos, dispuestas para que los visitantes puedan desplazarse entre distintas experiencias y elegir cómo participar de ellas.

La instalación fue creada por Snarkitecture, un estudio neoyorquino dedicado al diseño de espacios inmersivos. Para desarrollar sus propuestas, el equipo trabaja con materiales habituales de la construcción, como caños, andamios y madera contrachapada, que adquieren nuevas funciones al ser incorporados a entornos pensados para la interacción.

En este caso, el despliegue está emplazado en el Museo Nacional de la Construcción, en Washington, D.C. La elección de colores neutros busca que la atención se concentre en las formas y las texturas de la estructura. La propuesta refleja, además, una transformación en la manera en que los museos organizan sus espacios y actividades: junto con la observación de los objetos, promueven la participación activa del público en experiencias vinculadas con el arte, el juego y la exploración.