En un notable descubrimiento, arqueólogos han identificado una estructura circular de dos niveles en el asentamiento pesquero de Áspero, que está vinculado a la antigua civilización Caral. Este hallazgo se sitúa en la costa peruana y pone de manifiesto la importancia de la astronomía en la vida cotidiana de esta cultura, que se desarrolló entre los años 3000 y 1800 a.C. La investigación, liderada por la doctora Ruth Shady, sugiere que este espacio habría sido utilizado por expertos en la observación de fenómenos astronómicos, lo que a su vez les habría permitido tomar decisiones cruciales relacionadas con la pesca y la recolección de recursos marinos.
La civilización Caral, considerada la más antigua de América, floreció en el valle de Supe, en el norte de Lima, y su legado sigue siendo objeto de estudio. Áspero, como un puerto pesquero clave, fue dejado de lado durante décadas, pero actualmente se están llevando a cabo excavaciones que buscan desenterrar y comprender mejor las prácticas de estas antiguas comunidades. La estructura descubierta, que data aproximadamente del 2000 a.C., representa un avance significativo en el entendimiento de los conocimientos astronómicos de los pueblos precolombinos y su relación con el entorno natural.
Ruth Shady ha señalado que los antiguos habitantes de Áspero observaban cuidadosamente el Sol, la Luna y las estrellas, lo cual les permitía anticipar cambios importantes en las mareas, los patrones climáticos y la disponibilidad de recursos del mar. Estos conocimientos no solo eran esenciales para la pesca, sino que también facilitaban el comercio con comunidades agrícolas del valle, lo que demuestra una compleja red de interacciones sociales y económicas en la región.
El director del sitio arqueológico, David Palomino, describió la estructura como ovalada y de doble nivel, con una huanca en la parte superior. Las huancas son piedras verticales que, en la cultura andina, se utilizaban para medir el tiempo mediante las sombras que proyecta el sol. Este elemento arquitectónico resalta un conocimiento astronómico profundo que ya se había desarrollado en Caral, sugiriendo una conexión directa entre la astronomía y las actividades marítimas de la comunidad.
Además, la ubicación de esta edificación, en un punto elevado del asentamiento, sugiere su relevancia tanto ritual como práctica. Al estar cerca de edificios piramidales y templos, este espacio también podría haber tenido un significado simbólico más amplio, reflejando la cosmovisión de los Caral y su relación con el cosmos. El equipo de investigación ha encontrado en años recientes varios enterramientos de figuras prominentes, lo que ha permitido obtener información valiosa sobre el contacto de la cultura Caral con otras civilizaciones, incluyendo pueblos de los Andes y de la Amazonía.
Un hallazgo significativo del año pasado incluyó la tumba de una niña adornada con textiles exquisitos, entre ellos un manto hecho de plumas de guacamayo, así como objetos de la sierra. Este tipo de descubrimientos no solo enriquecen la comprensión de la cultura Caral, sino que también brindan información sobre su interacción con diversas regiones y recursos. Actualmente, un equipo multidisciplinario sigue evaluando la orientación arquitectónica, la estratigrafía y los materiales recuperados para correlacionar estos hallazgos con fechados radiocarbónicos, lo que permitirá un mejor entendimiento de la cronología y los conocimientos de esta fascinante civilización.



