A comienzos del nuevo milenio, un grupo emprendedor en Córdoba dio vida a Grido, una marca que revolucionaría el consumo de helados en Argentina. En un mercado donde el helado era visto como un lujo y se consumía en ocasiones especiales, la empresa se propuso democratizar el acceso a este deleite. El impulso inicial vino de la mano de Lucas Oscar Santiago y sus hijos, quienes, al detectar una oportunidad en la industria, diseñaron un proyecto que combinaba cercanía, precios competitivos y calidad.
El primer local de Grido se estableció en el barrio Alberdi, y desde allí comenzó una trayectoria de crecimiento sostenido que los llevó a expandirse a una planta en General Paz y posteriormente al Parque Industrial Ferreyra, donde se encuentra su centro de producción principal. Este desarrollo geográfico no solo marcó un hito en la historia de la empresa, sino que también reflejó una estrategia bien delineada que buscaba no solo producir, sino también garantizar un suministro eficiente y de alta calidad, respondiendo a la creciente demanda.
Actualmente, Grido opera con una impresionante capacidad de producción que supera los 95 millones de kilos de helado al año, gracias a una planta de 35 mil metros cuadrados equipada con siete líneas de producción. La infraestructura incluye una cámara de frío con capacidad para almacenar 15 millones de kilos, lo que permite a la compañía no solo mantener la calidad del producto, sino también asegurar una distribución efectiva a través de su extensa red de franquicias.
El modelo de franquicias ha sido fundamental en la expansión de Grido, que hoy cuenta con más de 2.000 puntos de venta activos no solo en Argentina, sino también en países como Chile, Paraguay, Uruguay y Perú. Este enfoque descentralizado ha permitido a la compañía generar más de 10.000 empleos directos, a lo que se suman unas 1.000 personas que participan en la operación industrial. Este crecimiento ha tenido un impacto positivo en la comunidad, ya que Grido ha sabido articular su modelo de negocio con la cadena productiva local, trabajando en conjunto con tambos, productores de frutas y proveedores de insumos.
Durante una reciente celebración por sus 25 años, Sebastián Santiago, director de la empresa, recordó los inicios del emprendimiento y la importancia de colaborar con los proveedores. “Cuando comenzamos, nuestra meta era tener 50 heladerías y trabajar codo a codo con quienes nos abastecen. Para ofrecer un producto de calidad a un precio accesible, es fundamental contar con una red de apoyo que nos permita alcanzar nuestros objetivos”, expresó, subrayando el valor de las alianzas en el desarrollo del modelo de negocio.
En 2019, Grido dio un paso significativo hacia la inclusión social con el lanzamiento de las Heladerías Sociales, un programa que ha permitido a más de 800 mujeres convertirse en emprendedoras, brindándoles capacitación y apoyo para que puedan gestionar sus propios negocios. Este enfoque no solo busca empoderar a las mujeres, sino también contribuir al bienestar económico de las comunidades donde operan.
La empresa también ha mostrado una fuerte conciencia ambiental, implementando prácticas de lechería climáticamente inteligente en los tambos de su red y avanzando hacia un packaging más sostenible a través de criterios de ecodiseño. Estos esfuerzos reflejan una evolución necesaria en un mundo cada vez más consciente de la importancia de cuidar el medio ambiente.
Uno de los cambios más notables en estos 25 años ha sido la transformación en los hábitos de consumo de los argentinos. Según datos proporcionados por Grido, el consumo de helado per cápita ha aumentado de aproximadamente 3 kilos anuales a más de 9 kilos, evidenciando un cambio cultural que ha llevado al helado a ser una opción disponible durante todo el año y no solo en temporadas específicas. Esta evolución en la percepción del producto ha sido clave para consolidar a Grido como un referente en el mercado de helados en Argentina.



