Francis Llumiquinga, un joven ecuatoriano de apenas 18 años, ha experimentado un giro extraordinario en su vida en un breve lapso de tiempo. Su historia comenzó hace dos años, cuando se encontraba en su primer año de bachillerato y su principal preocupación era cuidar de su hermano enfermo. Sin embargo, un evento inesperado lo llevó a convertirse en protagonista de una película que ha capturado la atención internacional: 'Hiedra'. Este filme, que aborda temas de abandono y resiliencia, no sólo ha sido un hito en su carrera, sino que también le valió el prestigioso León de Venecia 2025 por mejor guion.

El día que cambió su vida, Francis se encontraba en medio de una rutina escolar cuando su destino dio un vuelco. Mientras se apresuraba a llevar a su hermano a casa, recibió una invitación inesperada para audicionar para un papel en 'Hiedra'. Sin tener experiencia previa, se presentó a la prueba sin saber exactamente qué esperar. “Nunca imaginé que me elegirían”, confiesa, recordando cómo fue seleccionado entre cientos de aspirantes para interpretar a Julio, un personaje cuya historia se entrelaza con el dolor y la búsqueda de identidad.

La travesía de Francis como actor no fue sencilla. A lo largo de casi un año, se vio inmerso en un mundo que le resultaba ajeno, enfrentando desafíos como el manejo de sus estudios y los intensos ensayos para la película. La directora, Ana Cristina Barragán, lo eligió no sólo por su talento, sino porque encontró en él una conexión genuina con el personaje; de hecho, sus padres pensaron que la descripción que hizo la directora era tan precisa que parecía referirse a él directamente. Esto facilitó su proceso de actuación, ya que no tuvo que sobreactuar, sino que se sumergió en la esencia de Julio.

Para dar vida a su personaje, Llumiquinga tuvo que explorar emociones que nunca había experimentado en su propia vida, como el abandono. Para ello, realizó visitas a casas de acogida y se relacionó con jóvenes que compartían historias similares a las de su personaje. Esta experiencia fue transformadora y, aunque en ocasiones sintió que el peso del rol lo consumía, logró aprender a distinguir entre su identidad y la de Julio. Este proceso de autoconocimiento y empatía le permitió crecer no solo como actor, sino también como persona.

La grabación de 'Hiedra' le brindó la oportunidad de trabajar junto a actores reconocidos, como la mexicana Simone Bucio, quien interpreta a Azucena, una madre que ha perdido a su hijo. Estas interacciones enriquecieron su aprendizaje y le proporcionaron valiosas lecciones sobre la interpretación y la vida en general. Sin embargo, a medida que avanzaba la producción, Francis se encontraba en una encrucijada respecto a su futuro profesional. En un país como Ecuador, donde el cine enfrenta numerosas limitaciones, su camino parecía incierto.

El cambio radical llegó con el reconocimiento en el Festival de Venecia, que no solo validó su trabajo, sino que también alteró sus planes iniciales de seguir una carrera en pedagogía. “Sentía un vacío dentro de mí, no sabía por qué”, relata, y añade que la conversación con su psicólogo le ayudó a entender que su verdadera pasión estaba en el cine. Esta revelación lo llevó a decidir estudiar cine, un campo que le ha permitido explorar las complejidades de la realidad social y cómo el arte puede reflejar las historias que a menudo se ignoran. La experiencia de 'Hiedra' no solo le abrió puertas en el mundo del cine, sino que también le ofreció una nueva perspectiva sobre su vida y su futuro profesional.