La Policía Nacional ha llevado a cabo una importante operación que resultó en la desarticulación total del grupo violento juvenil conocido como 'Zazagang', el cual operaba en Asturias y estaba vinculado a la banda de los Trinitarios. En esta intervención, se detuvo a diez jóvenes, todos menores de edad, en las localidades de Oviedo y Gijón, marcando un hito en la lucha contra la violencia juvenil en la región. Esta acción se enmarca dentro de un esfuerzo más amplio por parte de las autoridades para frenar el aumento de la criminalidad organizada entre los jóvenes.

La investigación, que se inició en noviembre de 2025, se llevó a cabo por las Brigadas de Información en conjunto con la Comisaría General de Información. Las autoridades comenzaron a detectar un incremento significativo en las agresiones a menores en los alrededores de varios colegios en Oviedo, especialmente en los momentos de salida de clases. Estos incidentes no eran meras peleas entre adolescentes, sino que se trataban de actos violentos orquestados como parte de rituales de iniciación para unirse a la banda, lo que pone de relieve la gravedad de la situación y el riesgo al que se ven expuestos los jóvenes en la comunidad.

El grupo 'Zazagang', conformado por jóvenes de entre 13 y 17 años, se caracterizaba por mantener una estructura organizativa rígida y una disciplina interna que fomentaba actividades delictivas. Según los informes, los líderes del grupo exigían cuotas a sus integrantes, generando así un flujo de dinero que sustentaba sus operaciones. La actividad delictiva no se limitaba a la extorsión, sino que también incluía robos y actos de violencia, lo que reflejó la naturaleza depredadora de la organización.

Además, los miembros de 'Zazagang' mostraban una notable presencia en redes sociales, donde utilizaban plataformas digitales para consolidar su cohesión grupal y promocionar sus actos delictivos. A través de vídeos impactantes, exhibían armas como hachas y machetes, lo que no solo servía para intimidar a otros, sino que también buscaba atraer a nuevos reclutas. Este uso de las redes sociales como herramienta de propaganda y captación resalta un nuevo fenómeno en la forma en que las bandas juveniles operan en la era digital.

Durante la fase de ejecución de la operación, la Policía realizó varios registros en domicilios vinculados a los detenidos. En estos operativos, se incautaron diversas armas, incluyendo hachas, machetes y bates de béisbol, así como material informático y pistolas simuladas. Estas incautaciones no solo evidencian la gravedad de las actividades del grupo, sino que también subrayan el nivel de preparación y organización que tenían para llevar a cabo sus actos delictivos.

Los jóvenes arrestados enfrentan serias acusaciones, entre las que se incluyen pertenencia a organización criminal, robos con violencia, desórdenes públicos y delitos contra la integridad moral. Este último cargo es particularmente preocupante, ya que se relaciona con las agresiones y humillaciones a las que sometían a otros menores. En virtud de la Ley Orgánica de Responsabilidad Penal del Menor, el Juzgado de Menores ha decidido internar a los cuatro líderes del grupo en un centro de reeducación en Asturias, mientras que otros cuatro menores también fueron identificados, aunque no podrán ser judicializados debido a su edad.

Las autoridades han afirmado que esta intervención no solo desmantela 'Zazagang', sino que también revela su función como cantera para la banda de los Trinitarios, reclutando jóvenes para fortalecer sus filas. La estética y simbología del grupo, que incluía pañuelos y gestos característicos, eran parte integral de su identidad y su intento de emular a organizaciones más grandes. Este operativo se inscribe en un marco más amplio de la Secretaría de Estado de Seguridad que busca combatir la violencia juvenil y las organizaciones criminales en España, destacando la importancia de intervenir en etapas tempranas para prevenir la escalada de la delincuencia entre los jóvenes.