En los inicios de la carrera de Elvis Presley, una tradición peculiar nació del fervor por su primer gran éxito. La noche en que su versión de 'That’s All Right' fue emitida por primera vez en la radio de Memphis, no solo se consolidó la figura del futuro rey del Rock & Roll, sino que también se estableció una costumbre gastronómica que se mantendría entre sus más cercanos.
El 5 de julio de 1954, Presley grabó su primer sencillo en el prestigioso sello Sun Records de Memphis, reinterpretando un tema de Arthur Crudup. Esa misma noche, el DJ Dewey Phillips, conductor del programa nocturno 'Red, Hot & Blue' en la emisora local WHBQ, decidió difundir la canción, lo que provocó una reacción instantánea entre los oyentes. Más de 40 llamadas llegaron a la radio preguntando por el joven artista, marcando el inicio de su meteórico ascenso y el nacimiento de una celebración especial entre su círculo.
Fue así que surgió la costumbre de acompañar cada logro de Presley con un pedido de hamburguesas de la famosa cadena Krystal, reconocida por sus sliders. Según Danny Smith, primo de Elvis, el equipo del músico solía pedir grandes cantidades de estas hamburguesas, un ritual que comenzó en el momento en que la fama comenzó a tocar la puerta del joven de Tupelo, quien rápidamente se convertiría en uno de los artistas más vendidos de la historia. La radio local, a través de la voz de Phillips, desempeñó un papel crucial en este proceso, al permitir que la música de Elvis llegara a un público ansioso por descubrir nuevo talento.
La hamburguesa de Krystal, pequeña y fácil de compartir, se convirtió en un símbolo entre la juventud sureña de los años cincuenta. Asociar la celebración del primer gran logro de Presley con este alimento cotidiano transformó ese gesto en parte integral de la cultura del grupo, convirtiéndose en un ritual recurrente que marcó la vida de quienes rodeaban al icónico músico.



