La vibrante esencia del arte cinético cobra vida nuevamente en el sureste de Venezuela con la reapertura del museo dedicado a Jesús Soto, un pionero de esta corriente artística. Este espacio, que estuvo cerrado durante varios años, reabrió sus puertas en 2025, tras un proceso de renovación que buscó devolverle su esplendor original. Las innovadoras esculturas "penetrables" y las emblemáticas "bolas" de varillas suspendidas son solo algunas de las obras que los visitantes pueden apreciar en este museo, que se erige como un testimonio del legado artístico de Soto, quien falleció en 2005.
El Museo de Arte Moderno Jesús Soto fue fundado en 1973 en Ciudad Bolívar, la ciudad natal del artista, y su diseño arquitectónico es obra de Carlos Villanueva, un destacado arquitecto venezolano. Villanueva, conocido por su trabajo en la Ciudad Universitaria de Caracas, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2000, creó un espacio que no solo alberga las obras de Soto, sino que también se integra armónicamente con su entorno natural. Como señala el museo, "la arquitectura del museo, por sí misma, es una obra de arte", con espacios diáfanos que invitan a la contemplación y al asombro.
La relación entre Soto y Villanueva fue más allá de la arquitectura y el arte, ya que ambos colaboraron en el pabellón de Venezuela durante la Exposición Universal de Montreal en 1967. En el diseño del museo, Villanueva contempló la necesidad de techos altos para colgar las obras de su amigo, así como la creación de una sala sin ventanas para exhibir piezas como el famoso "Rotante Amarillo y Plata" de 1971. Esta obra, que combina movimiento, luz y mecánica, es una de las pocas que incluye un motor, lo cual resalta la interacción entre la obra y el espectador, un principio fundamental en el trabajo de Soto.
El museo cerró sus puertas en 2013 debido a la crisis económica que afectó al país, pero tras un ambicioso proyecto de renovación que se extendió entre 2023 y 2025, finalmente reabrió, ofreciendo una nueva oportunidad para que el público redescubra el arte cinético. Este renacer del museo no solo representa un regreso al pasado, sino también una invitación a explorar el rico legado de Soto, quien ha expuesto en instituciones de renombre como el Centro Pompidou y la Fundación Louis Vuitton. Su influencia se extiende más allá de Venezuela, dejando una huella indeleble en la escena artística internacional.
La vida de Jesús Soto comenzó en condiciones humildes el 5 de junio de 1923, y su pasión por el arte se manifestó desde temprana edad, cuando dibujaba con carbón debido a la falta de materiales. A lo largo de su trayectoria, recibió becas que le permitieron viajar a Caracas y Maracaibo antes de establecerse en Francia, donde su carrera despegó. Fue en este país donde Soto comenzó a explorar el arte cinético en la década de 1950, un interés que lo llevó a buscar formas de hacer que su obra interactuara con el espectador, creando experiencias que trascienden lo meramente visual.
El museo no solo exhibe las obras de Soto, sino también las de artistas que influyeron en su carrera, como Carlos Cruz-Diez y Victor Vasarely. Este enfoque resalta la interconexión entre los artistas y la evolución del arte cinético. Como señala una de las guías del museo, Soto creía que el arte debía "suscitar emoción en quien la contempla", enfatizando que su origen radica en el pensamiento y la investigación rigurosa, y no simplemente en la expresión emocional. Esta filosofía subraya la profundidad y la complejidad del legado de Soto, que sigue inspirando a nuevas generaciones de artistas y amantes del arte.



