Desde este jueves, el Museo Nacional del Prado abre sus puertas a la obra 'María y Luisa, las hijas del pintor', del destacado artista Luis Paret. Esta pieza se suma a las colecciones de la pinacoteca gracias al legado del reconocido historiador del arte Juan José Luna.
Creada en 1783, la pintura representa un momento crucial en la carrera de Paret, quien experimentó con el óleo sobre cobre, un material que le permitió lograr un acabado excepcionalmente detallado y brillante. La obra destaca por su ingenioso uso del trampantojo, donde el autor simula un marco de piedra adornado con cortinas doradas, un sombrero de paja, hiedra y flores, elementos que también aparecen en el retrato de su cónyuge, y que contribuyen al carácter bucólico de la pieza.
Las protagonistas de la obra son María y Luisa, las hijas del pintor, de tres y dos años. En una representación que evoca la frescura de la infancia, María sostiene una pandereta y abraza a su hermana, mientras Luisa juega con un pequeño perro y lleva una chichonera. Esta escena, situada en un entorno natural, se vincula con las ideas educativas de Jean-Jacques Rousseau, que tuvieron gran impacto en el contexto ilustrado que rodeaba a Paret.



