El Glaciar del Ródano, ubicado en los Alpes suizos, muestra señales visibles del impacto de las altas temperaturas que afectan a Europa. En la imagen, un agujero abierto por el deshielo aparece en primer plano, mientras tres excursionistas observan la escena desde el fondo. La formación constituye apenas una manifestación del retroceso que atraviesa el glaciar.
Matthias Huss, director del organismo suizo encargado de monitorear los glaciares, aseguró que el Ródano perdió más de cuatro metros de hielo en el transcurso de un mes. El dato expone la velocidad con la que se modifican estas masas de hielo durante el verano boreal, un período en el que también se registraron deshielos masivos y simultáneos en distintas zonas del planeta.
La glacióloga francesa Heïdi Sevestre advirtió: “Quizá nos guste imaginar que esas nieves son eternas, que siempre estarán ahí. Pero hoy es imprescindible dar la alarma”. La observación plantea un cambio en las prioridades frente a este proceso: además de intentar preservar lo que todavía permanece, la demanda central pasa por prepararse para una transformación que se acelera día tras día.



