A pesar de los avances en materia de igualdad de género, la realidad laboral en gran parte del mundo, y en particular en América Latina, muestra que aún existe un largo camino por recorrer. Según el último informe titulado “Índice del Techo de Cristal”, que evalúa anualmente la situación de las mujeres en el mercado laboral de los países miembros de la OCDE, se observa que aunque las mujeres han superado a los hombres en términos de acceso a la educación y tasas de graduación, persisten notables diferencias en cuanto a participación laboral, salarios y representación en puestos directivos.

En Argentina, el 73,49% de las mujeres en posiciones de liderazgo reconocen que el llamado techo de cristal sigue siendo una realidad tangible. Este informe, que incluye las proyecciones del estudio “Mujeres que deciden” realizado por Grant Thornton Argentina y la Fundación FLOR, sugiere que la paridad efectiva en el ámbito empresarial en la región no se alcanzará hasta el año 2051. Este dato resalta no solo la urgencia de abordar este tema, sino también la necesidad de implementar estrategias concretas que faciliten la inclusión de mujeres en roles de liderazgo.

La presentación del informe estuvo a cargo de figuras destacadas como Andrea Grobocopatel, presidenta de la Fundación FLOR, junto a Florencia Salvi, coordinadora de los Premios FLOR, y Giselle Petraglia, directora ejecutiva de la institución. Durante el evento, se expusieron los sesgos y estereotipos que aún obstaculizan el acceso de las mujeres a posiciones de poder, destacando que estos problemas son más bien sistémicos que resultado de la falta de ambición de las mujeres. De hecho, el estudio revela que el 90% de las encuestadas expresan su deseo de seguir avanzando en sus carreras.

Sin embargo, esta ambición se enfrenta a un fenómeno que el informe denomina “desplome hacia la cima”, que describe la disminución de la presencia femenina en los niveles más altos de las organizaciones. Este hallazgo destaca que, si bien hay un número significativo de mujeres en posiciones intermedias y gerenciales, su representación en directorios y como CEO es notablemente baja. Esta disparidad pone de manifiesto la necesidad de realizar un cambio estructural en las dinámicas organizacionales que promuevan la ascensión de mujeres a roles de liderazgo.

La importancia de una agenda activa y colectiva fue enfatizada por Grobocopatel, quien instó a las mujeres a convertirse en protagonistas de su propio desarrollo profesional. Fomentar relaciones estratégicas y crear redes de apoyo resulta esencial para abrir caminos a otras mujeres y generar un efecto multiplicador. Este enfoque no solo beneficia a las mujeres, sino que también enriquece la cultura organizacional y promueve la diversidad, un factor clave para el éxito empresarial en el mundo moderno.

Por su parte, Petraglia resaltó la necesidad de establecer responsabilidades claras dentro de las organizaciones para asegurar la implementación efectiva de políticas de género. Según sus observaciones, el 70% de las empresas que han logrado avances significativos en este sentido cuentan con áreas específicas o responsables designados para llevar adelante estas iniciativas. Esto pone de relieve la importancia de invertir recursos y tiempo en el desarrollo de estas políticas, garantizando que se traduzcan en acciones concretas y medibles.

Finalmente, el estudio subraya que tanto en Argentina como en Perú, el 70% de las mujeres encuestadas reconoce la existencia de un techo de cristal que limita el acceso a los niveles más altos de poder, incluso entre aquellas con trayectorias consolidadas. Este diagnóstico resalta la necesidad de un cambio no solo a nivel individual, sino también a nivel estructural, en el que se reformen las dinámicas y entornos laborales para facilitar la inclusión y el liderazgo femenino en todos los ámbitos.