Este miércoles, Alan Cañete se convirtió en el primer acusado en declarar en el juicio relacionado con la desaparición de Loan Danilo Peña, un caso que ha conmocionado a la sociedad argentina. Durante casi tres horas, Cañete compareció ante el Tribunal Oral Federal de Corrientes, donde intentó justificar su presencia en 9 de Julio en junio de 2024 y defendió su labor junto al grupo conocido como la "Banda del hotel". Sin embargo, su testimonio estuvo marcado por evasivas y contradicciones, lo que generó una serie de tensiones durante la audiencia.
Cañete argumentó que su viaje a Corrientes se debió a su compromiso con la lucha contra los abusos hacia menores y a su deseo de contribuir en la búsqueda del niño desaparecido. Sin embargo, cuando la fiscalía le planteó preguntas clave sobre su relación con la Fundación Lucio Dupuy, su discurso se volvió confuso. Afirmó haber conversado con Ramón Dupuy y que contaba con la autorización para actuar en nombre de la fundación, pero posteriormente matizó su declaración, sugiriendo que el abuelo de Lucio se había distanciado del grupo debido a las amenazas que habían recibido. Esta inconsistencia provocó la desconfianza de los fiscales, quienes consideraron que su relato carecía de solidez.
Uno de los momentos más críticos de su declaración ocurrió cuando el fiscal general, Carlos Schaefer, le mostró una conversación en la que Cañete mencionaba la necesidad de respaldarse en alguna organización para llegar a Corrientes. La respuesta evasiva de Cañete, que se limitó a repetir que tenía un vínculo con la fundación sin aclarar detalles específicos, llevó a la fiscalía a cuestionar la veracidad de su relato. Este tipo de declaraciones son fundamentales en el contexto del juicio, ya que el vínculo con la fundación podría tener implicancias en su actuación y en la investigación misma.
Otro punto de tensión surgió al indagar sobre la relación entre la búsqueda de Loan y la presencia de familiares y menores en el hotel Despertar del Iberá, el cual fue utilizado como base por el grupo. La acusación sostiene que los miembros de la "Banda del hotel" mantuvieron allí a testigos y familiares mientras se llevaba a cabo la investigación. A pesar de las preguntas directas sobre este asunto, Cañete no logró proporcionar respuestas claras, lo que generó más dudas sobre su papel en los acontecimientos.
La intervención de su abogado defensor, Martín Leiro, fue constante a lo largo de la declaración, en un intento por controlar la situación y evitar que las respuestas del acusado lo comprometieran aún más. Esta dinámica refleja la complejidad del caso y la presión que enfrenta Cañete en el marco del juicio, donde cada palabra puede tener un impacto significativo en su defensa.
Al finalizar su declaración, Cañete hizo referencia a Pablo Gabriel Núñez, otro de los acusados de la "Banda del hotel", al que describió como su peluquero. Según su relato, Núñez fue convocado a Corrientes para ayudarlo con su apariencia durante su estancia en 9 de Julio, un comentario que pareció trivializar la seriedad de los cargos que enfrentan. Cañete afirmó que Núñez había llegado en colectivo y había terminado cortando el pelo a varias personas, lo que generó incredulidad entre los presentes, considerando el contexto del juicio.
La declaración de Cañete deja muchas interrogantes sin respuesta y pone de manifiesto las dificultades que enfrenta la justicia para esclarecer un caso tan complejo como la desaparición de Loan. La falta de claridad en sus respuestas y los vínculos poco precisos con la Fundación Dupuy podrían tener repercusiones significativas en la búsqueda de la verdad y la justicia en este caso que ha captado la atención nacional. El proceso judicial continúa, y se espera que nuevos testimonios aporten más luz sobre los hechos y los protagonistas involucrados.



