La escasez de agua en el oeste de Estados Unidos se ha vuelto crítica, especialmente por el uso intensivo del río Colorado en la agricultura ganadera. Esta situación no solo afecta la disponibilidad del recurso para los habitantes de la región, sino que también pone en jaque el futuro hídrico de más de un 10% de la población estadounidense.
Las negociaciones entre los siete estados que conforman el Pacto del Río Colorado están estancadas, lo que se agrava por la prolongada sequía y las escasas nevadas del invierno pasado. De no llegar a un acuerdo sobre recortes de agua antes de que expiren las normativas actuales en otoño, podría haber una intervención federal para regular el uso del recurso.
Aunque las autoridades locales implementan medidas de ahorro, como programas de reciclaje y tarifas más altas, rara vez se aborda el principal responsable del consumo: el ganado bovino y los cultivos que lo sustentan. Un estudio reciente destaca que el 75% del agua del río se destina a la agricultura, concentrándose en el riego de alfalfa y forrajes, que se utilizan casi en su totalidad para alimentar ganado, contribuyendo así a la crisis hídrica y al cambio climático.



