La falta de acceso a cocinas limpias se ha convertido en un problema crítico que afecta la salud y la calidad de vida de millones de personas a nivel mundial. Actualmente, más de dos mil millones de individuos dependen de combustibles tradicionales como la leña y el carbón para cocinar, lo que genera un alto grado de contaminación en los hogares. La exposición continua a partículas nocivas y gases peligrosos en ambientes cerrados puede provocar enfermedades respiratorias severas y, según informes de la ONU, es responsable de la muerte de millones de personas anualmente.

Además de los riesgos para la salud, el uso de cocinas ineficientes impacta negativamente en el medio ambiente. La recolección de leña para el combustible contribuye a la deforestación y a la degradación de los ecosistemas locales, exacerbando así el cambio climático. Ante esta realidad, es fundamental encontrar soluciones sostenibles que promuevan el acceso a tecnologías limpias para cocinar, protegiendo así tanto la salud pública como los recursos naturales.

En este contexto, el Mecanismo de Acreditación del Acuerdo de París juega un papel crucial al regular la creación y verificación de créditos de carbono. Recientemente, la ONU aprobó los primeros créditos de carbono bajo este mecanismo, que representan reducciones verificadas de emisiones de gases de efecto invernadero. Estos créditos pueden ser adquiridos y utilizados para compensar emisiones en otras áreas, lo que facilita el financiamiento de proyectos sostenibles. Un ejemplo destacado es la iniciativa en Myanmar, que busca distribuir cocinas limpias y eficientes para disminuir la contaminación doméstica y proteger los bosques de la región.