En un giro inesperado, el exfiscal general de México, Alejandro Gertz Manero, actual embajador en el Reino Unido, ha visto cómo su patrimonio se convierte en el centro de una intensa controversia. Según su declaración de bienes, publicada recientemente, Gertz Manero posee más de trece propiedades, que incluyen diez casas, un departamento, un terreno y un edificio completo. Además, su riqueza se complementa con una colección de joyas valorada en un millón de dólares y una flota de siete vehículos, entre los que se destacan dos Rolls Royce, símbolos de lujo que no pasan desapercibidos en el contexto de la crisis económica que enfrenta México.

La declaración patrimonial fue hecha pública en la plataforma Declaranet, donde los funcionarios pueden reportar sus activos. Esta medida se produce en el marco de una normativa que obliga a los miembros de la Secretaría de Relaciones Exteriores a transparentar su patrimonio. Sin embargo, durante su gestión como fiscal general, Gertz Manero se mostró reacio a hacerlo, lo que ha generado críticas sobre su falta de transparencia y la opacidad que caracterizó su paso por la Fiscalía General de la República (FGR).

Entre los activos más relevantes de Gertz Manero se encuentran varias propiedades que heredó a lo largo de su vida, con superficies que varían desde 200 hasta más de 1.000 metros cuadrados. También figura en su declaración un inmueble en Estados Unidos, cuyo valor supera el millón de dólares. De acuerdo con informes de medios locales, se trata de bienes que el exfiscal posee en exclusiva, lo que significa que no están sujetos a copropiedad con otras personas, algo que podría agregar un nivel de complejidad a su situación patrimonial.

En cuanto a su trayectoria, Gertz Manero fue nombrado fiscal general en 2019, en el contexto de la administración del expresidente Andrés Manuel López Obrador. Durante su gestión, fue objeto de numerosas críticas por su desempeño, especialmente en lo que respecta a la procuración de justicia y la falta de resultados tangibles. Su estilo de liderazgo, caracterizado por largas ausencias y escasa comunicación con los medios, contribuyó a que su figura se tornara polémica.

Una de las decisiones más controversiales que tomó durante su tiempo al frente de la FGR fue la propuesta de eliminar el delito de feminicidio, un planteamiento que generó un fuerte rechazo en la sociedad y entre diversas organizaciones de derechos humanos. Además, su gestión estuvo marcada por la persecución judicial de su cuñada, lo que desató aún más críticas en un país que enfrenta un alarmante incremento de la violencia y la impunidad.

En noviembre de 2025, tras dejar la Fiscalía, Gertz Manero asumió el cargo de embajador en el Reino Unido, un cambio que muchos interpretaron como un intento de alejarse del escándalo y las críticas que lo rodeaban. Su nombramiento fue visto con escepticismo por parte de algunos sectores que cuestionan la idoneidad de su perfil para representar a México en el extranjero. En este contexto, la revelación de su patrimonio añade una nueva capa de complejidad a su figura pública y plantea interrogantes sobre la ética y la responsabilidad de los funcionarios públicos en el manejo de sus bienes.

La situación de Gertz Manero es un reflejo de la creciente preocupación entre la población mexicana respecto a la transparencia y la rendición de cuentas de sus líderes. En un país donde la corrupción y la impunidad han sido históricamente problemas persistentes, este caso podría servir como punto de partida para un debate más amplio sobre la necesidad de una mayor vigilancia sobre los funcionarios públicos y sus patrimonios. La controversia que rodea al exfiscal general no solo pone en tela de juicio su legado, sino que también abre un espacio para discutir el futuro de la justicia y la ética en el servicio público en México.