En la pintoresca localidad de Portobelo, ubicada en la provincia de Colón, Panamá, se llevó a cabo el pasado sábado una emotiva celebración que rinde homenaje a la herencia afrocaribeña a través de la festividad de los Congos. Este evento, que fusiona música, danza y teatro, evoca la historia de los afrodescendientes y su lucha por la libertad durante la época de la colonización. A través de personajes simbólicos y ritmos ancestrales, la celebración se convierte en un poderoso recordatorio de la resiliencia de una comunidad que ha sabido preservar su identidad cultural a lo largo de los años.
La reina Congo, Irma Pinilla Palma, expresó con orgullo su conexión con esta tradición y la importancia de la pollera Congo, símbolo de la cultura afrodescendiente. "Nos sentimos orgullosas de nuestros ancestros y de una cultura que es rica y hermosa, como lo es el congo", afirmó Pinilla Palma, quien también destacó el papel fundamental que desempeñan las mujeres en la organización de estas festividades. Para ella, ser parte de esta celebración es una forma de mantener viva la memoria de aquellos que lucharon por la libertad y la dignidad.
Los vestuarios que utilizan los participantes, confeccionados con retazos de telas brillantes y adornados con máscaras, son un reflejo de las vivencias de las comunidades afrodescendientes. Estos elementos no solo son ornamentales, sino que cargan un profundo significado simbólico que narra las historias de opresión y resistencia de sus ancestros. La reina subrayó que "el congo es sabor, cadencia, color y expresión cultural", resaltando la riqueza de esta manifestación artística que se transmite de generación en generación.
El rol de la mujer en la cultura congo es fundamental, y la figura de la reina se erige como un símbolo de liderazgo y matriarcado en la comunidad. Pinilla Palma enfatiza su responsabilidad en la transmisión de estas tradiciones, afirmando que "nosotras somos las que decimos: esto se va a hacer así, y todos tienen que hacerle caso a la reina, somos como la mamá". Esta declaración refleja no solo la importancia de la figura materna en la cultura, sino también la necesidad de que las nuevas generaciones se involucren en la preservación de su legado cultural.
Cabe destacar que la festividad de los Congos fue reconocida en 2018 por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, lo que pone de relieve su relevancia histórica y cultural. Este reconocimiento ha servido para visibilizar la lucha de las comunidades afrodescendientes y su contribución a la diversidad cultural de Panamá. La celebración no solo atrae a locales, sino también a turistas que buscan experimentar de cerca esta rica tradición que se entrelaza con la historia del país.
Manrique Alonso Pacheco, el rey Congo, también compartió su perspectiva sobre la importancia de esta celebración. "Congo para mí es algo grande, ya que lo mío es de linaje, tanto de padre como de madre", expresó con orgullo. Pacheco resaltó el placer que siente al ver a tantas personas disfrutar de las tradiciones que sus ancestros defendieron, y su afirmación de identidad es un testimonio del orgullo que sienten por sus raíces. "Soy negro de naturaleza, soy negro de nacimiento y así voy a morir, siendo negro", concluyó, reafirmando su compromiso con la cultura congo.
La celebración de los Congos en Portobelo se ha convertido en un referente de resistencia y unión para la comunidad afrodescendiente, permitiendo que cada año se conmemore no solo la abolición de la esclavitud, sino también la historia de lucha y superación de un pueblo que se niega a ser olvidado. La festividad es, sin duda, un espacio de encuentro donde se celebra la identidad, la memoria y un futuro que honre las raíces de aquellos que han luchado por la libertad.



