El economista jefe de la Fundación de Investigaciones Económicas Latinoamericanas (FIEL), Daniel Artana, realizó un análisis exhaustivo sobre la situación actual de los salarios en relación con la inflación en Argentina. En sus declaraciones, enfatizó que, si bien existe un "cierto margen" para una posible recuperación del poder adquisitivo, la realidad es que los ingresos formales continúan en una posición desfavorable en términos reales. Este contexto planteó un escenario preocupante en el que la recuperación económica parece estar lejos de ser una realidad para la mayoría de los trabajadores.

Artana destacó que los salarios registrados han estado en un estado de depresión por un largo período, indicando que, al ajustarlos por inflación, se encuentran aproximadamente un 25% por debajo de lo que deberían ser en términos reales. Esta cifra resalta la brecha que se ha ido ampliando entre los ingresos de los trabajadores y el costo de vida, lo que afecta directamente el bienestar de las familias argentinas. La situación se torna más grave al considerar que el último informe del INDEC reveló que el índice general de salarios registró un aumento del 2,4% en febrero, cifra que no alcanza al incremento del costo de vida, que fue del 2,9% en el mismo mes.

Un análisis más detallado por sectores muestra que el único grupo que logró superar la inflación fue el privado no registrado, que experimentó un aumento mensual del 4,6%. En contraste, los salarios en el sector público aumentaron solo un 2,3% y los del sector privado registrado apenas un 1,6%. Estos datos reflejan una tendencia preocupante, ya que el indicador general ha acumulado cuatro meses consecutivos de pérdida del poder adquisitivo, lo que pone en evidencia la necesidad urgente de medidas que busquen revertir esta situación.

En otro aspecto de su análisis, Artana se refirió a la situación económica del primer trimestre de 2025, donde consideró que el desempeño no ha sido favorable. Aunque enero presentó un resultado alentador gracias al aporte de la cosecha, los meses de febrero y marzo mostraron un panorama desalentador. En este sentido, el Producto Interno Bruto (PIB) apenas logró un leve rebote, manteniéndose en niveles similares a los de finales del año anterior, lo que sugiere que la economía no está en la senda de la recuperación esperada.

Respecto a la inflación, Artana calificó como "muy malo" el dato correspondiente a marzo, donde el índice de precios al consumidor (IPC) registró un aumento del 3,4%. Esta cifra extendió la tendencia al alza que se ha observado desde mediados de 2025, lo que crea un contexto complicado para la economía argentina. Sin embargo, desde FIEL, se proyecta una posible desaceleración en abril, con expectativas de que la inflación podría comenzar con un aumento del 2%. Este cambio, si se materializa, podría romper la tendencia creciente que ha marcado a la inflación en los últimos meses.

Es importante mencionar que, a pesar de estas proyecciones optimistas, Artana advirtió que la finalización del esquema de control de precios implementado por YPF podría tener un impacto negativo en los precios de los combustibles, debido al posible traslado de los valores internacionales del petróleo al mercado local. Esto podría generar una nueva presión inflacionaria que afectaría aún más el poder adquisitivo de los trabajadores.

Finalmente, Artana abordó las implicancias del conflicto en Medio Oriente, señalando que, aunque podría mejorar las cuentas externas de Argentina, la situación es compleja. A diferencia de otros países que podrían verse obligados a utilizar las reservas de sus bancos centrales, Argentina enfrenta un escenario donde estas reservas son prácticamente inexistentes, lo que limita la capacidad de respuesta del país ante crisis externas. En conclusión, el panorama económico se presenta desafiante, y la recuperación del poder adquisitivo se vislumbra como un objetivo difícil de alcanzar sin acciones efectivas y coordinadas.