En un contexto de creciente tensión en Oriente Medio, un buque de Corea del Sur logró cruzar el estrecho de Ormuz antes de que Irán comunicara la decisión de cerrar por completo esta vía crucial para el comercio internacional de petróleo. Este acontecimiento se produce en medio de un clima de escalada militar en la región, lo que ha generado preocupación entre los países que dependen del tránsito a través de este estratégico pasaje marítimo.
La información fue confirmada por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Corea del Sur, que reportó el cruce del buque a las 7:25 a.m. hora local, justo minutos antes del anuncio oficial de Irán sobre el cierre del estrecho. Sin embargo, la Cancillería surcoreana no especificó la hora exacta en la que se realizó la travesía ni brindó detalles sobre la ruta del buque, que se dirige hacia un tercer país como destino final.
Según fuentes del Ministerio de Océanos, se trata de un buque de gas natural licuado (GNL) que cuenta con una tripulación de ocho surcoreanos. Aunque la agencia de noticias Yonhap reportó la situación, no se divulgaron ni el nombre del barco ni la naviera responsable de su operación. La decisión de continuar la travesía por el estrecho fue tomada tras una serie de consultas entre la compañía naviera surcoreana y la firma extranjera contratante.
Este buque es el segundo en lograr salir de la zona, mientras que aún hay 24 embarcaciones surcoreanas que permanecen varadas en las aguas del estrecho de Ormuz. El primero en conseguirlo fue el petrolero Universal Winner, operado por la naviera HMM, que llegó a un puerto en Ulsan tras cruzar Ormuz el mes pasado con una carga de 2 millones de barriles de crudo proveniente de Kuwait. Esta situación refleja la creciente presión sobre los buques que transitan por esta vía, vital para el suministro de petróleo a nivel mundial.
La Cancillería surcoreana ha enfatizado la importancia de garantizar la navegación segura y expedita de todos los buques, incluidos los de su país, a través del estrecho de Ormuz. Este llamado se torna particularmente relevante en el contexto actual, donde la seguridad marítima está amenazada por la escalada de conflictos en la región. La preocupación de Corea del Sur se intensificó tras un ataque a otro buque de HMM en mayo, cuando un proyectil, que se presume era un misil de fabricación iraní, impactó en la embarcación, aunque afortunadamente no se registraron víctimas.
La dependencia de Corea del Sur de las importaciones de petróleo de Oriente Medio es significativa, con aproximadamente un 70% de su crudo proveniente de esta región. De este total, cerca del 95% transita por el estrecho de Ormuz, lo que subraya la importancia estratégica de esta vía para la economía surcoreana y la necesidad de que sus buques puedan operar sin interrupciones. A pesar del anuncio iraní, fuentes de Washington han negado que el paso se encuentre cerrado, lo que añade un elemento de incertidumbre a la situación actual.
En este delicado contexto geopolítico, el cruce exitoso del buque surcoreano puede ser interpretado como un alivio temporal, pero también plantea interrogantes sobre la seguridad futura de las operaciones marítimas en una zona que se ha convertido en un punto focal de tensiones internacionales. La comunidad internacional observa de cerca cómo se desarrollan los acontecimientos, ya que el estrecho de Ormuz sigue siendo un eje central en las dinámicas de poder y comercio en Oriente Medio.



