Una pastora suiza conduce un grupo de alpacas desde los pastos de montaña hacia un valle, en una escena que recupera prácticas vinculadas con la trashumancia y el pastoreo. El traslado se realiza antes de una celebración tradicional asociada con el comienzo del otoño boreal: el “alpabzug”, en alemán, o “desalpe”, en francés.
A diferencia de las ovejas, animales originarios de Europa, las alpacas proceden de América del Sur. En este caso, los animales dejarán las zonas de pastoreo de altura para dirigirse hacia una granja de invierno. El trayecto concluirá sobre modernos camiones, que serán utilizados para completar el traslado.
La imagen comparte algunos elementos con el trabajo del fotógrafo argentino Franco Bucci, quien el año pasado registró el arreo de miles de ovejas en el noroeste de la provincia de Santa Cruz. Sin embargo, ambas escenas se desarrollan en contextos muy diferentes: frente al silencio, la austeridad y la inmensidad de los paisajes patagónicos retratados por Bucci, el desplazamiento de las alpacas ocurre en Suiza y culmina con una celebración ligada al calendario de las estaciones.



