Un reciente análisis llevado a cabo por el IMDEA Networks Institute ha puesto de manifiesto una grave vulnerabilidad en los sistemas de monitoreo de presión de neumáticos (TPMS) que se encuentran en la mayoría de los automóviles fabricados desde 2008. Según el estudio, los sensores inalámbricos que informan sobre la presión de los neumáticos pueden ser utilizados por hackers para rastrear un vehículo sin que su propietario lo perciba. Esta conclusión se basa en el estudio de aproximadamente seis millones de señales provenientes de más de 20,000 vehículos durante un lapso de diez semanas.
El TPMS, implementado en Estados Unidos tras la TREAD Act de 2000, tiene como objetivo alertar a los conductores sobre el estado de la presión en sus neumáticos a través de sensores que emiten señales de forma continua y sin cifrado. Cada sensor transmite un identificador único que permite distinguir un auto de otro, lo que, según los investigadores, puede ser captado desde más de 50 metros de distancia, incluso a través de paredes o desde edificios cercanos.
Domenico Giustiniano, responsable del equipo de investigación, enfatizó que la información obtenida a partir de estas señales puede ser utilizada para seguir la trayectoria de los vehículos y detectar patrones de movimiento. La falta de protección en estos sistemas expone a los conductores a riesgos de seguimiento encubierto que pueden ser realizados con equipos de bajo costo. Los autores del estudio instan a los fabricantes y legisladores a implementar versiones más seguras que salvaguarden la privacidad de los usuarios, dado que la protección de datos personales no fue considerada en el diseño inicial del TPMS.



