La Asociación Nacional de Empresas de Sanidad Ambiental (ANECPLA) ha emitido una advertencia sobre el potencial daño que las termitas podrían causar en las tallas religiosas que se exhibirán durante la Semana Santa. Este llamado a la acción se centra en la necesidad de incrementar los controles y la vigilancia institucional, considerando que estas obras representan un patrimonio de valor incalculable en términos históricos, artísticos y culturales.

El impacto de las termitas en el patrimonio cultural es un tema que ha cobrado relevancia en años recientes. Estas plagas, que se alimentan de la celulosa presente en la madera, son conocidas por su capacidad destructiva y su naturaleza sigilosa. A menudo, su actividad se desata sin que sea evidente a simple vista, ya que deterioran el interior de las piezas mientras su apariencia exterior permanece inalterada, dificultando así su detección hasta que el daño es considerable.

La situación es particularmente preocupante cuando se trata de las imágenes procesionales, muchas de las cuales tienen siglos de historia y están expuestas a condiciones ambientales que favorecen la proliferación de estos insectos. ANECPLA ha señalado que factores como el cambio climático, el aumento de las temperaturas y la humedad pueden contribuir a un incremento en la actividad de las termitas, extendiendo su presencia a nuevas áreas y prolongando su ciclo de vida.

Manuel García Howlett, director general de ANECPLA, ha enfatizado la importancia de la prevención en la lucha contra estas plagas. "Cuando finalmente se identifican las termitas, en muchas ocasiones el daño ya es significativo. Por eso, es crucial implementar medidas preventivas, ya que son la única forma viable de proteger nuestro patrimonio", comentó García Howlett, haciendo eco de la urgencia que implica esta problemática.

En este contexto, la asociación ha instado a las administraciones públicas, así como a las hermandades, diócesis y otros responsables del patrimonio religioso, a considerar la gestión de plagas como un elemento fundamental en la conservación del patrimonio cultural. Esto incluye la necesidad de realizar inspecciones periódicas con empresas especializadas en sanidad ambiental, que puedan identificar la presencia de termitas en etapas tempranas y aplicar tratamientos efectivos.

García Howlett subrayó que la cuestión no se limita a un aspecto estético o estructural, sino que se trata de la preservación de elementos únicos que forman parte de la historia, la cultura y las tradiciones de la sociedad. "La Semana Santa es un componente esencial de nuestra identidad; proteger las imágenes que la representan es una responsabilidad que nos incumbe a todos", concluyó. Este llamado a la acción resuena en un momento en que las calles se preparan para las procesiones, recordando que cada figura en el desfile es un testimonio vivo de nuestro patrimonio colectivo.