A primera hora de la mañana, el teléfono de Alcira Machado suena en su hogar de Luis Beltrán, en el Valle Medio de Río Negro. La pregunta del otro lado es habitual: un representante de la biblioteca local se interesa por su estado. Alcira, quien a los 91 años sigue siendo una ferviente lectora, responde aún con el sueño en la voz, tras haber estado inmersa en un libro hasta las dos de la madrugada. Este ritual, que combina su pasión por la lectura con su vida cotidiana, es la esencia de su existencia.

La biblioteca popular Pablo Pizzurno, un símbolo cultural de la localidad desde su fundación en 1940, lleva un registro metódico de sus actividades. En este contexto, Alcira se ha convertido en un referente, logrando un récord excepcional al retirar 114 libros en un solo año. Este es su tercer año consecutivo liderando la lista de los lectores más activos, un honor que ella recibe con humildad, consciente de que cada título prestado representa una historia vivida.

Las bibliotecarias conocen bien a Alcira; la observan regresar con entusiasmo, siempre dispuesta a compartir sus impresiones sobre los libros que ha leído. "Cada vez que abro un libro, siento que estoy viviendo una experiencia única", expresa. Laura Tramaglino, tesorera de la biblioteca, relata que el conteo de libros comenzó durante la pandemia, cuando se decidió documentar la circulación de títulos. En ese momento, se estableció un sistema para reconocer a los lectores más apasionados, y Alcira rápidamente se destacó entre ellos.

"No se trata de una competencia", aclara Alcira. Su motivación radica en el deseo de no irse a dormir sin haber leído. Su ritmo lector oscila entre nueve y diez libros al mes, dependiendo de la extensión de las obras y los estilos narrativos que elige. La biblioteca se ha adaptado a sus preferencias, ofreciendo listas de autores que Alcira ha disfrutado, asegurando que siempre tenga material nuevo para explorar.

"Ella suele elegir a una autora y se sumerge en su obra completa", explica Alicia Martínez, presidenta de la biblioteca. Este método ha llevado a Alcira a descubrir una gran variedad de autoras, muchas de ellas mujeres, como Florencia Bonelli y Nora Roberts, cuyas novelas románticas y extensas la mantienen cautivada. La biblioteca cuenta con más de 25,000 ejemplares, lo que garantiza que Alcira siempre encontrará algo emocionante que leer.

Alcira no solo lee; vive cada historia con intensidad. Cuando habla de los libros que ha terminado, revive sus tramas, describe escenas y personajes con una claridad que muestra su profunda conexión con la narrativa. Actualmente, está inmersa en "La casa de Riverton" de Kate Morton, una historia que refleja la memoria y el paso del tiempo. "La protagonista ahora tiene 98 años y recuerda todo", comparte Alcira, subrayando la esencia de su propia experiencia como lectora.

En un mundo donde la tecnología y las distracciones son constantes, la dedicación de Alcira Machado a la lectura se erige como un homenaje a la literatura y a la capacidad de los libros de transportarnos a otras realidades. Su historia es un recordatorio de que, sin importar la edad, la pasión por los libros puede perdurar y, de hecho, florecer. Alcira es, sin duda, un faro de inspiración para su comunidad y un testimonio viviente del poder transformador de la lectura.