A medida que los ciberataques se vuelven más sofisticados, las herramientas de defensa se adaptan a estos desafíos, apoyándose en avances como la inteligencia artificial y el análisis de datos. Una de estas innovaciones es la verificación silenciosa, una técnica que busca mantener la seguridad de las transacciones digitales sin interrumpir la experiencia del usuario.

La verificación silenciosa se implementa en diversos ámbitos digitales, incluyendo pagos, contratación laboral y el uso de dispositivos móviles. Este proceso automatizado se desarrolla en segundo plano, lo que significa que los usuarios no experimentan interrupciones en su actividad digital. Su principal objetivo es validar antecedentes personales y detectar posibles fraudes antes de que afecten la operación financiera o los fondos de los usuarios.

Un ejemplo destacado de su aplicación se puede observar en plataformas como D1, de Thales y Entersekt, que han integrado esta tecnología para mejorar la seguridad de las transacciones. Al analizar variables como la geolocalización, patrones de comportamiento y el historial de transacciones, el sistema determina si la actividad del usuario coincide con sus hábitos habituales. Si todo está en orden, la operación se aprueba al instante, logrando así que más del 56% de las transacciones se realicen sin requerir pasos adicionales por parte del usuario. En caso de detectar alguna anomalía, se activa un proceso de autenticación adicional, que puede incluir desde códigos de un solo uso hasta métodos biométricos, garantizando así un balance entre seguridad y una experiencia de usuario fluida.