Cronus Zen y XIM Matrix son dispositivos que surgieron con funciones vinculadas a la accesibilidad y la compatibilidad, pero que ganaron notoriedad por su uso en videojuegos competitivos. Entre otras posibilidades, permiten conectar un teclado y un ratón a consolas que no ofrecen esa opción de manera nativa, remapear controles y modificar la respuesta de los mandos. En determinados casos, también pueden hacer que esos periféricos funcionen como si fueran un control convencional.

Estas características pueden facilitar el acceso al juego a personas con discapacidad motriz o con necesidades físicas específicas. Para algunos usuarios, adaptar la configuración de los controles es una condición necesaria para participar de una actividad que, de otro modo, podría resultar prácticamente inaccesible. Sin embargo, el mismo tipo de tecnología también es cuestionado cuando se utiliza para obtener una ventaja en partidas competitivas.

La discusión se intensificó a medida que el juego competitivo sumó miles de jugadores profesionales y los desarrolladores reforzaron sus sistemas contra las trampas. Activision Blizzard, por ejemplo, destinó esfuerzos al desarrollo y la actualización de herramientas anti-cheat para títulos como Call of Duty, incluida una presentada en 2023 que puede detectar el uso de hardware de terceros.

“​​Aunque algunos de esos dispositivos son vendidos apelando a la accesibilidad, nos centramos en cómo se usan en la práctica para crear ventajas de juego injustas que infringen nuestra Política de Seguridad y Sanciones”, señaló Call of Duty en una publicación sobre sus herramientas anti-cheat. Así, el debate gira en torno al uso que se hace de estos dispositivos: pueden funcionar como herramientas de inclusión, pero también como instrumentos para alterar las condiciones de una competencia.