La Secretaría de Educación de Bogotá impulsa una iniciativa para limitar el acceso de los menores de 16 años a los celulares durante toda la jornada escolar. La propuesta contempla también los momentos de descanso y busca que los dispositivos no estén disponibles en ningún espacio académico de las instituciones educativas.
La medida genera debate, aunque responde a un reclamo sostenido por parte de educadores, padres, madres y directivos escolares. Entre los objetivos planteados aparecen favorecer la interacción social, mejorar la atención en clase, fortalecer el aprendizaje y acompañar el desarrollo de la regulación emocional. El caso de Bogotá se suma a restricciones aplicadas en otros países, como Francia, donde se establecieron limitaciones al uso de dispositivos por parte de menores de edad.
El avance de estas iniciativas ocurre en un contexto de creciente atracción de niños, niñas y adolescentes por las pantallas. Los contenidos de las plataformas digitales, potenciados por la velocidad con la que se desarrolla la inteligencia artificial, recurren a estímulos capaces de captar rápidamente la atención. En ese escenario, las empresas tecnológicas encontraron una fuente de consumo en los videos breves y en las publicaciones diseñadas para despertar interés de manera inmediata.
Los datos disponibles para Colombia reflejan la extensión del fenómeno. De acuerdo con el reporte más reciente de la Comisión de Regulación de Comunicaciones, el celular es el dispositivo más utilizado por niños, niñas y adolescentes en el país: el 61% cuenta con uno propio. El informe también señala que el uso de estos equipos aumenta a medida que avanza la edad, un factor que alimenta la discusión sobre cómo regular su presencia durante la vida escolar sin desconocer el lugar que ocupan en la vida cotidiana de los jóvenes.



