Conectar tu televisor inteligente a internet a través de un cable Ethernet puede parecer la opción más acertada para quienes buscan una experiencia de streaming fluida. Sin embargo, hay un aspecto técnico que puede afectar el rendimiento y no es del todo conocido por los usuarios: la tarjeta de red integrada en estos dispositivos suele tener un límite de velocidad que puede decepcionar a quienes exigen lo mejor de su conexión.
La mayoría de los Smart TVs actuales, sin importar el sistema operativo que utilicen, permiten conectarse a la red tanto de forma inalámbrica como mediante un cable. Aunque la lógica indica que la conexión por cable es más estable, lo cierto es que la mayoría de estos televisores cuentan con tarjetas de red que raramente superan los 100 Mbps. Esta limitación, provocada por decisiones de los fabricantes para reducir costos, afecta tanto a modelos de gama baja como alta.
En la práctica, esto significa que incluso si contratas una conexión de alta velocidad, la transferencia de datos por cable quedará restringida a aproximadamente 90-100 Mbps. Por otro lado, la conexión WiFi puede alcanzar velocidades mucho mayores en condiciones óptimas. Para quienes utilizan servicios que demandan mucho ancho de banda, como la reproducción de archivos de vídeo en alta definición, esta limitación puede resultar problemática. En resumen, a pesar de que el cable parece ser la mejor opción, en muchas ocasiones la conectividad inalámbrica puede ofrecer un rendimiento superior.


