La empresa estatal Petróleos Mexicanos (Pemex) ha reconocido la existencia de una fuga de hidrocarburo en uno de sus oleoductos, lo que ha desatado una serie de consecuencias administrativas y operativas. En una reciente conferencia de prensa, el director de la compañía, Víctor Rodríguez Padilla, informó que se apartó de sus funciones a tres funcionarios tras descubrirse que el derrame, que ha afectado las costas del Golfo de México desde febrero, se originó en el complejo de Cantarell, ubicado en la Sonda de Campeche.
Rodríguez Padilla explicó que el hallazgo fue resultado de un análisis exhaustivo que incluyó el cruce de bitácoras de embarcaciones, imágenes satelitales y estudios científicos. Esta información llevó a la presentación de denuncias ante la Fiscalía General de la República y la Secretaría Anticorrupción y Buen Gobierno, lo que subraya la gravedad de la situación y la intención de Pemex de actuar de manera transparente y responsable.
Durante su exposición, el director de Pemex aclaró que la fuga no se produjo en una plataforma, sino en un oleoducto de 36 pulgadas. Esta precisión es importante, ya que Cantarell es una de las mayores áreas productoras de petróleo en México, y cualquier incidente en la infraestructura puede tener un impacto significativo en el medio ambiente y la economía local. La zona afectada se caracteriza por una alta concentración de ductos, lo que complica la localización y el control de derrames.
El descubrimiento de la fuga tuvo lugar tras un sobrevuelo realizado el 6 de febrero, donde se identificó la presencia de aceite en las cercanías de una plataforma. A partir de esa fecha, se implementaron medidas de contención y se inició la recuperación de las aguas contaminadas. Sin embargo, el proceso para localizar el origen exacto del derrame se vio obstaculizado por las condiciones climáticas adversas y la complejidad de la red de ductos en el fondo marino. Finalmente, el 8 de febrero, buzos especializados lograron identificar la fuga en el oleoducto, y las reparaciones se completaron el 18 del mismo mes.
Un aspecto preocupante que fue mencionado en la conferencia es que la válvula principal del oleoducto no se cerró hasta el 14 de febrero, ocho días después de que se detectara la fuga. Este retraso ha sido considerado una de las irregularidades que motivaron la destitución de los funcionarios implicados, que incluyen al subdirector de seguridad, salud en el trabajo y protección ambiental, así como al coordinador de control marino y al líder de derrames y residuos.
La secretaria de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, Rosaura Ruiz, corroboró la existencia del derrame, indicando que se encontraron evidencias claras en más de 70 imágenes satelitales. Estas imágenes revelaron manchas de hidrocarburo que se extendían entre 18 y 75 kilómetros. Además, los modelos computacionales sugieren que la mancha se desplazó hacia las costas de Veracruz a partir del 24 de febrero, afectando potencialmente áreas del norte de Veracruz y Tamaulipas.
En respuesta a esta crisis ambiental, la Marina organizó un operativo que involucra a más de 3,300 miembros, 25 buques y embarcaciones, así como nueve aeronaves, drones y submarinos. Se han instalado 18,500 metros de barreras de contención, de las cuales 5,100 están ya en el complejo de Cantarell. Las autoridades también han trabajado en la limpieza de 48 playas, recolectando 915 toneladas de residuos mezclados con arena, palizada y sargazo, lo que refleja la magnitud del impacto ambiental de esta fuga de hidrocarburo.



